México contribuyó a reducir la informalidad en América Latina al registrar un incremento en las inscripciones de seguridad social de 3.02% promedio anual del 2012 a la fecha, incremento que pareciera no tener relación con el bajo crecimiento económico, y que forman parte de las políticas de formalización.

Lo anterior forma parte de los resultados del reciente estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “Políticas de formalización en América Latina y el Caribe”, en donde destacó que, en nuestro país a partir del 2012, el gobierno impulsó una serie de cambios institucionales en materia laboral que permitirán disminuir la informalidad laboral en 3 puntos porcentuales.

“La reforma laboral de aquel año dio paso a una serie de nuevos mecanismos de contratación y pago, entre éstos la subcontratación, los periodos a prueba y capacitación, límites al pago de salarios vencidos y pagos por hora”.

Asimismo, se implementaron nuevos mecanismos fiscales para incentivar la inscripción formal de las empresas como el Régimen de Incorporación Fiscal. Junto con éste se crea el Régimen de Incorporación a la Seguridad Social, que a través de subsidios y gradualidad de pagos de seguridad social busca fomentar la inscripción formal de más trabajadores. Además, se creó el Programa de Formalización del Empleo, que busca la formalización de trabajadores en empresas medianas y grandes.

En al, 39 millones dejan informalidad

Por otra parte, la OIT destacó que salieron de la informalidad 39 millones de trabajadores en América Latina en la última década; no obstante, el porcentaje que reporta la región de personas que se encuentran en la informalidad es de 53%, unos 140 millones de personas.

De ahí que algunos desafíos para los países de la región latinoamericana consisten en contar con enfoques integrados sostenidos en el tiempo, en vez de realizar esfuerzos aislados que resultan pequeños y de corta duración.

En segundo lugar, considera esencial ir más allá del mercado de trabajo para apuntar hacia el logro de un crecimiento más robusto, y sugiere que las políticas de desarrollo productivo constituyen un mecanismo para apuntar hacia un crecimiento más alto, sostenido, inclusivo y además más efectivo en la generación de empleos formales.

pmartinez@eleconomista.com.mx