Mucho antes de la aprobación del Sistema Nacional Anticorrupción, las empresas grandes y multinacionales ya hablaban de programas de compliance. Se usaba el término “programa de compliance” como un sinónimo a lo que hoy la ley mexicana denomina como un programa de integridad. Esta sencilla traducción al español redujo la brecha con las pequeñas y medianas empresas (pymes), haciendo más comprensible al concepto. Sin embargo, todavía muchas pequeñas y medianas empresas aún lo continúan percibiendo lejano, asociándolo con procesos complejos, llenos de burocracia que traen un dolor de cabeza más, para las ya ahogadas pymes intentando sobrevivir. 

Los programas de integridad son todo lo contrario, pueden ser ese salvavidas aliado de las pymes que les brinden estabilidad, credibilidad, mejorar su eficiencia y reducir multas en caso de surgir un hecho de corrupción. A pesar de que algunas pymes ya comenzaron a ver estos beneficios de tener un programa de integridad, muchas se sienten frustradas porque creen no tener los recursos financieros, los conocimientos o la capacidad para implementarlo. 

Es aquí donde la digitalización acorta esa brecha de conocimiento para dar a las pymes herramientas accesibles, simples y fáciles de implementar que les permitirán adaptar a sus necesidades los programas de integridad.

En primer lugar, las capacitaciones en línea (webinars, videos, aplicaciones, etcétera.) lograron democratizar el conocimiento y llevarlo a lugares donde antes no llegaba. La mayor parte de las capacitaciones presenciales se hacen en la Ciudad de México. Por lo tanto, que una pyme implemente un programa de integridad fuera de la capital, representa un gran desafío ya que los expertos están lejos de ellas y las pymes se perciben solas en la búsqueda de soluciones.

Actualmente, organizaciones como UNODC, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Alliance for Integrity, entre otras, brindan capacitaciones online, mesas de ayuda en línea y mentoría a distancia para que desde cualquier punto de México se pueda acceder al conocimiento. 

El desafío para las pymes aparece también una vez que los programas de integridad fueron ya implementados. Las pymes no saben cómo medir su efectiva ejecución, saber si cumplen con los estándares internacionales y a partir de esos resultados, perfeccionar los programas. Herramientas vinculadas a encuestas online o tecnologías simples de implementar como data analytics le permiten a las pymes alcanzar de manera efectiva a todos sus empleados y analizar rápidamente la información recaudada. De esta forma se toman medidas de mejora basadas en información concreta que aumenten día a día el programa de integridad. 

Por ejemplo, a finales del 2017, Alliance for Integrity lanzó en México The Integrity App. Es una aplicación y plataforma online gratuita que le permite a cualquier pyme realizar una autoevaluación de su programa de integridad con respecto a estándares internacionales, para luego recibir material gratuito que explica paso a paso cómo implementar o mejorar su programa de integridad. 

Por otra parte, las nuevas herramientas digitales presentan nuevos desafíos. No debemos olvidar que cuando hablamos de integridad en las organizaciones, nos referimos a lograr un cambio cultural transformacional en la estructura de la empresa. Este cambio cultural no puede dejar a nadie atrás. Así como la digitalización nos acerca a las nuevas generaciones que conforman la mayor parte del mercado laboral de las pymes, también puede alejarnos de otros grupos que no se sienten tan cómodos utilizando medios digitales.

Encontrando un balance entre las actividades presenciales y digitales e incluyendo en la construcción de los programas de integridad a todos los grupos etarios, la digitalización será sin duda un aliado de las pymes en la construcción de programas de integridad que protejan la sustentabilidad de la empresa y su reputación.

Carolina Echevarria es Regional manager para América Latina en Alliance for Integrity.

Marco Pérez es Network manager México & Colombia en Alliance for Integrity.