Quienes piensan que las humanidades están en crisis están en un error.

Esta opinión tiene mucho que ver con la economía global, que no tolera la improductividad ni aquello denominado como accesorio, y con la evolución de la ciencia y la tecnología, que orientan el desarrollo actual de las sociedades. En el caos que rodea nuestras agitadas vidas, en estos tiempos de urgentes y constantes cambios, es poco frecuente que uno se detenga para cuestionarse sobre el por qué de las cosas; es decir, ejerciendo esta rarísima cualidad que los pensadores griegos invocaban bajo el nombre de sorpresa.

El arte, la cultura o la filosofía no están peleadas con la tecnología o con los avances científicos. Cada vez existen más universidades que apuestan por la formación humanística con visión interdisciplinaria y aún más allá, al incorporar a los estudiantes en experiencias profesionales con alto valor de incidencia.

En México existen experiencias históricas exitosas de la participación de estudiantes en el cambio social y cultural del país. Por mencionar solamente unos pocos ejemplos: uno, el de las Misiones Culturales de la primera Secretaría de Educación Pública (1922) que recorrieron todo el país para difundir los valores de la cultura y las humanidades; otro, el de los profesores y médicos rurales cuyos servicios fueron de gran importancia para promover la salud y la educación a la que en los años treinta se consideró como un derecho o garantía inalienable.

No nos resulta difícil imaginar los significativos servicios que los estudiantes de humanidades están llamados a prestar al país con los conocimientos que adquieren en sus estudios. Y aquí hay un punto a resaltar: en las nuevas humanidades con sentido de compromiso social se requieren de muchos y buenos lingüistas, historiadores, escritores, filósofos, gestores culturales y demás, para desempeñarse como docentes, investigadores, editores, gestores, empresarios y dirigentes sociales entregados a la sociedad para volverla igualitaria, justa. De acuerdo con cifras del Inegi-ENOE (2017-2018), los campos de estudio con las tasas de emprendedores más altas en México son las artes y las humanidades. Esto tiene una razón de ser: el estudio contemporáneo basado en las humanidades se forma a partir de la crítica ligada a la innovación y la interdisciplinariedad.

Con 40 años de existencia, en la Universidad del Claustro de Sor Juana, institución de educación enfocada a las humanidades, se hace patente la necesidad de incorporar en sus planes de estudio materias ligadas a prácticas profesionales, las cuales pretenden involucrar al estudiante en situaciones laborales reales, dotándolo de experiencias, conocimientos y habilidades, que integren de manera práctica los conocimientos adquiridos a lo largo de su formación académica y que sólo se adquieren en el ejercicio de la profesión.

Las experiencias han sido por demás nutridas. Destacamos, por mencionar algunos ejemplos, la participación de estudiantes de Escritura Creativa y Literatura como editores en el Programa Cultural Tierra Adentro de la Secretaría de Cultura, o bien, como analistas lingüísticos en el Archivo de la Palabra de la Academia Mexicana de la Lengua; la incorporación del único estudiante de una universidad privada al Programa de Estudiantes Asociados del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, en el que desarrolla investigación filosófica de su interés; la intervención de estudiantes de la carrera de Psicología en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, en donde estudian psicopatología e integración de estudios de adultos; el involucramiento de los estudiantes de la carrera de Estudios y Gestión de la Cultura en la empresa Arting, plataforma de exhibición, difusión y espacio de venta de artes visuales en México, y en donde organizaron una Feria de Arte, gestionaron con artistas y diseñaron el discurso curatorial; o bien, la contribución de los estudiantes de la carrera de Producción de Espectáculos en el Sistema de Teatros de la Ciudad de México, en festivales escénicos, en diversas ediciones de la Feria de las Culturas Amigas.

Claro está que las humanidades seguirán ahí, pues son un atributo y un legado de la cultura universal y académica. Hoy por hoy México sigue apostando por la formación de jóvenes interesados en el arte, la literatura, la filosofía no por capricho, sino por convicción de que las humanidades son un encuentro necesario con las sociedades para su bienestar.

Fernando Montoya Vargas es Director del Colegio de Filosofía y Letras de la Universidad del Claustro de Sor Juana.