Debo confesar que una de las cosas que más me gusta hacer en la vida es viajar. Los viajes enriquecen, nos ilustran y nos dan cultura, ya que nos permiten conocer otras formas de ser, de vivir y de pensar.

Los viajes también nos permiten aprender sobre nosotros mismos, ya que nos dan un referente que de otro modo no tendríamos. Viajar, entonces, le da perspectiva a nuestra vida y por eso lo disfruto tanto.

Cuando lo hago, me gusta descubrir cosas nuevas y no necesariamente turísticas. Me agrada explorar: probar la comida típica del lugar, entender un poco de su historia, escuchar el idioma y hablar, de ser posible, con la gente.

Nos subimos al transporte público y buscamos entender cómo funciona. Vivimos experiencias que pueden ser buenas o malas, pero que siempre son nuevas y, sobre todo, nuestras y de nadie más.

El problema es que viajar tiene un costo monetario, que puede ser muy alto, incluso dentro de nuestro propio país. Y eso lo convierte automáticamente en una meta financiera, para la cual hay que planear.

EL VIAJE ES UNA META A CORTO Y MEDIANO PLAZO

La forma sencilla de planear un viaje es investigar cuánto dinero necesitaremos para hacerlo y dividir ese número entre la cantidad de dinero que podemos ahorrar cada mes para esa meta. Así sabremos en cuánto tiempo podremos cumplirla.

Ese dinero lo podemos meter en instrumentos que conserven su poder adquisitivo: CetesDirecto puede ser una gran alternativa incluso para personas que cuentan con ingresos limitados.

Ahora bien: es muy distinto planear un viaje a un lugar desconocido y exótico, a planear las vacaciones familiares. Por ejemplo, cuando uno viaja con niños pequeños, por lo general se busca un destino que ofrezca recreación y diversión.

Desde un día de campo con presupuesto modesto, hasta a una playa o quizá, para los más afortunados, una visita a Disneylandia. Pero no tenemos que investigar demasiado, ya que las opciones están ahí y lo más importante es divertirse con los niños.

Sin embargo, cuando viaja con el propósito de conocer un país o ciudad –o varias- uno tiende a buscar más. Investigar qué museos valen la pena y por qué, qué rincones sería bueno visitar, qué platillos son los típicos, en dónde se come mejor, etcétera. Y hacer el itinerario puede llevar bastante tiempo.

Personalmente, trato de investigar por mi lado, aún cuando esto me lleva una gran cantidad de horas. Internet es una gran herramienta y hay infinidad de blogs y sitios de viaje que nos pueden dar una visión muy completa.

Particularmente, no me gustan los viajes organizados en grupo (tours) porque no me dan el tiempo que yo necesito para ver lo que me interesa o comer en el lugar que quiera. O bien, para hacer fotos, una de mis aficiones. Esto permite que el viaje que voy a hacer, realmente, sea el de mis sueños.

Sí tomo tours o recorridos guiados, pero no todo el viaje sino en ciertos lugares (por ejemplo en algún monumento histórico, ya que estas guías me permiten conocer más acerca de la historia del lugar).

Pero hay personas que se sienten encantadas de ir en grupo y piensan que es una forma muy inteligente de conocer aquello que es más importante. Es un punto de vista diferente, que yo respeto.

GASTOS ADICIONALES

De cualquier forma, siempre hay que considerar dinero para gastos adicionales al avión, hotel y recorridos.

Los paquetes por lo general no incluyen comidas (algunas veces desayunos) ni tampoco entradas a museos o espectáculos. Además, dependiendo del tipo de turismo, en ocasiones se requiere equipo especializado (los buzos o los que gustan escalar montañas o esquiar) que se puede comprar o alquilar.

En fin, todo esto lo tenemos que tomar en cuenta para poder estimar, en pesos y centavos, cuál es la cantidad que necesitaremos para nuestra meta. Y planear en torno de ella.

Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com

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