En el mundo actual se nos ha acostumbrado a comprar hoy y pagar después. Casi todas las campañas publicitarias lo mencionan de una manera explícita, por ejemplo:

•Compre en noviembre y empiece a pagar en febrero.

•Pague a meses sin intereses.

•Sus seres queridos merecen lo mejor, utilice el plan Equis de pagos diferidos.

Gran feria de crédito: no pague comisión por apertura, llévese el modelo Ye con tan solo 1,984 pesos al mes.

Abonos chiquitos, para pagar poquito.

Comprar hoy y pagar después es una alternativa que se nos ha puesto muy al alcance, desde hace mucho tiempo. De alguna manera, forma ya parte de una cultura popular; no se ve mal, por el contrario, cuando hablamos acerca de algún producto, mucha gente hasta nos aconseja: ¡Anímate! ¡Cómpralo! Ahorita hay una promoción a meses sin intereses...

En este sentido, es algo casi natural, que mucha gente hace de manera automática, sin pensar demasiado. El problema es que esto significa adquirir una deuda: en los meses siguientes, tendremos que distraer parte de nuestro ingreso para pagarla, lo cual nos limita para otras cosas. Compromete nuestra capacidad de ahorro.

Por otro lado, las técnicas de marketing y publicidad actuales están diseñadas para que nosotros deseemos tener algo. Mereces consentirte nos dicen muchos anuncios. Y muchas veces logran nuestro cometido.

Esto nos permite darnos cuenta de que muchas de las cosas que compramos hoy para pagar después no tienen nada que ver con nuestras metas y objetivos de vida, sino con nuestros deseos actuales, que pueden ser pasajeros.

Esto nos distrae y nos aleja de nuestras metas verdaderas. Y cuando nos damos cuenta, por lo general suele ser demasiado tarde.

Comprar hoy y pagar después no necesariamente es malo.

Por ejemplo, muchos de nosotros tenemos que hacer uso del crédito hipotecario para poder tener una vivienda propia, que para muchos sí es un objetivo muy claro. Pero muchas otras metas de vida no se pueden lograr de esta manera, porque se necesitan otras herramientas.

Una manera distinta ?de ver el ahorro

Ahorrar para un objetivo específico puede verse de esta manera: estamos pagando hoy algo que disfrutaremos después. Aunque no lo parezca, esto puede ser un concepto muy poderoso: la clave del ahorro.

Lo primero y más importante, como lo he dicho muchas otras veces, es tener claros nuestras metas y objetivos de vida. Saber qué es lo que verdaderamente queremos.

Una vez que tenemos nuestras metas claras, lo que sigue es ir pagándolas. Es decir:

•Estamos pagando desde hoy el tener un retiro cómodo, por ejemplo.

•Desde hoy le estamos pagando la universidad a nuestros hijos.

•Vamos a ir pagando nuestra boda o nuestro próximo coche.

Entender esto es muy importante. Reitero: es el mismo concepto pero visto de manera distinta. No estamos ahorrando: estamos pagando algo que queremos lograr en el futuro. Algo que de verdad nos importa, que es una prioridad. Y además lo estamos haciendo mucho más barato y sin preocupaciones.

Ya hemos hablado de lo que significa pagarnos primero a nosotros mismos . Pero es más poderoso decir: pagar primero aquello que más nos importa . Más que a nosotros mismos, en realidad estamos pagando algo que queremos y que es muy importante.

El ahorro no tendría sentido de otra manera. Por eso es tan indispensable tener muy claras nuestras metas de vida y por eso insisto tanto en esto, ya que muchas personas, en mi experiencia, no saben qué es lo que verdaderamente quieren.

El ahorro es fundamental pero no es suficiente. ¿De qué estoy hablando? Lo sabrán en la segunda parte: no se la pierdan.

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