Seguramente ha oído hablar sobre derivados financieros más de una vez, sin duda comentó este tema después de la crisis del 2008 y escuchó lo riesgoso y perjudicial que fue para varias empresas; quizá hasta leyó analogías entre estos instrumentos y las apuestas que hay en los casinos.

Este tema no ha dejado de estar en los titulares del mundo financiero y afortunadamente ha disminuido esa mala reputación con la que contaba. Destaco la palabra afortunadamente pues los instrumentos derivados son de gran utilidad para los participantes del mercado (aquéllos que buscan cubrir un riesgo o para los inversionistas). En esta clasificación quiero incluir a todo el mercado financiero, incluso a usted y a mí.

En este artículo me gustaría mostrarle las bondades de los derivados y el gran alcance que tienen para llegar hasta usted. Para eso primero hay que responder: ¿qué son los derivados? Son instrumentos financieros cuyo valor se deriva del precio de otro subyacente; esto quiere decir que el valor del derivado estará ligado a los movimientos del precio del subyacente. Esta relación podrá ser directa, inversa, apalancada, truncada, con máximos o mínimos y un largo etcétera. Pongamos un ejemplo: imagine usted un instrumento que aumente su valor cuando el nivel del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores disminuya y que pierda valor cuando haya una apreciación del índice. A este derivado se le conoce como forward o futuro con subyacente IPC.

Dada esta descripción muy general podemos pasar a la siguiente pregunta: ¿para qué sirven? Se podría decir que su principal utilidad es cubrir riesgos financieros, ya sea de monedas, tasas de interés, mercado de capitales, commodities, etcétera. Por ejemplo, pensemos en Petróleos Mexicanos (Pemex), quien se encarga de vender el petróleo que extrae. Pemex corre el riesgo de que el precio de la mezcla mexicana baje y con esto disminuyan sus utilidades. Podrá comprar opciones de venta (puts) para cubrir una posible baja en el precio del crudo.

Los derivados también son muy útiles para los inversionistas, son productos muy flexibles con los que se pueden estructurar instrumentos que moneticen las expectativas que se tienen de los mercados. Entre varias formas de invertir con derivados destacan las notas estructuradas, de las cuales habrá que profundizar en otra ocasión.

Por último: ¿quién tiene acceso a los derivados? Responderé esta pregunta con dos ejemplos cercanos a usted: piense que solicita un crédito hipotecario, los bancos trabajan con tasas variables, podrían prestarle a una Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) más un diferencial. Si ésta aumenta, usted tendrá que pagar más intereses (recuerde la crisis del 1994, muchas personas pagaron intereses exorbitantes por sus deudas). Con derivados se puede eliminar el riesgo de movimiento en ésta de tal forma que su hipoteca quede a tasa fija o que tenga un tope. En el primer caso se utilizaría un intercambio de tasas, y para el segundo un tope en la tasa variable con una opción de compra. Otro ejemplo: imagine que realizará un viaje a Estados Unidos, le preocupa que los dólares que gaste los tenga que pagar a un precio más alto en pesos a su regreso. Para mitigar este riesgo usted podrá comprar una opción de venta o tomar una posición larga en un futuro del tipo de cambio dólares/pesos. Los derivados que se mencionan en los ejemplos, a excepción del cap, se pueden operar en Mercado Mexicano de Derivados, donde cualquier persona física podrá abrir un contrato mediante un miembro operador o un socio liquidador.

El autor es VP Productos Estructurados - Asset Management BBVA Bancomer.