Algunos indicadores demuestran que la clase media en México tiene una escasa cultura del ahorro y la prevención. Se nos ha pegado la fama consumista de nuestro país vecino: comprar y disfrutar hoy, pagar mañana y mantenernos endeudados, sin ahorro alguno, lo cual es un gran error.

No cabe duda que todos aspiramos a más de lo que tenemos, pero se nos olvida que debemos mantener un equilibrio sano que nos permita también aprovechar oportunidades. El dinero es un recurso escaso y parte de tener nuestras finanzas personales sanas es lograr estirarlo lo más posible. A continuación, siete formas de hacerlo:

  1. Invertir nuestros recursos líquidos. Es impresionante la cantidad de gente que maneja montos muy altos en cuentas de ahorro o de cheques, las cuales no generan retornos (o en el mejor de los casos pagan una tasa de interés muy pequeña). Además, nuestros recursos son muy vulnerables, pues existe la posibilidad de que alguien clone nuestra tarjeta de débito o nos roben un cheque sin que nos demos cuenta. Una manera de estirar un poquito más nuestro dinero es invertir estos excedentes en instrumentos de alta liquidez, como fondos de inversión en instrumentos de deuda o incluso mesas de dinero. Por otro lado, debemos cuidar el nivel de liquidez que mantenemos, ya que muchas veces no es necesario. Posiblemente parte de nuestro dinero se optimice si invertimos parte de esa liquidez en instrumentos a corto plazo.
  2. Financiarnos de manera gratuita. Las personas que mantienen un estricto control de sus ingresos y gastos, y ejercen una verdadera disciplina financiera, pueden fácilmente utilizar sus tarjetas de crédito como medio de financiamiento gratuito para sus consumos cotidianos, mientras mantienen su salario en inversiones a corto plazo. El secreto consiste en pagar el saldo total de la tarjeta al corte antes de la fecha límite de pago, para que el crédito no genere intereses.
  3. Comprar por volumen. Si tenemos una buena administración de nuestros recursos podemos aprovechar los descuentos por hacer compras de volumen en artículos que no son perecederos. Por ejemplo detergentes, jabones, papel de baño, aceites, pastas de dientes, etcétera. El ahorro anual puede ser muy significativo. El secreto es planear con tiempo estas compras para que no generen un desbalance en nuestro presupuesto.
  4. Aprovechar ofertas de temporada. Como todos sabemos, existen ofertas por fin de temporada que en muchas ocasiones se traducen en descuentos muy significativos. Podemos planear la compra de ropa, por ejemplo, o de bienes de consumo duradero en las épocas de grandes liquidaciones. Para lograrlo con éxito también se requiere tener mucha disciplina en nuestra planeación financiera, para no terminar gastando de más y generando un problema financiero en aras de aprovechar esas ofertas.
  5. Aprovechar los programas de puntos. Muchas tarjetas de crédito ofrecen distintos programas de puntos que pueden ser canjeados por efectivo o por recompensas. Algunos de ellos pueden ser complementados con el kilometraje acreditado en distintos programas de viajero frecuente. Utilizados adecuadamente, pueden significar un buen reconocimiento al buen manejo de nuestro dinero y a nuestra lealtad como clientes, pero a la vez un ahorro importante en nuestras próximas vacaciones familiares.
  6. Reducir los impuestos. Es enorme la cantidad de personas que no saben que pueden obtener una devolución de impuestos simplemente por presentar su declaración anual y deducir los intereses reales de su crédito hipotecario. Tampoco saben que pueden diferir el pago de sus impuestos mediante la inversión en planes de ahorro para el retiro. Aun cuando el fisco ha limitado de manera lamentable los estímulos al ahorro, debemos aprovechar las oportunidades que se nos presentan y explotarlas al máximo. Las deducciones de impuestos muchas veces representan ingresos que de otra manera no tendríamos y que no son despreciables de ninguna manera.
  7. Asumir más riesgos. Cuando tenemos un fondo adecuado para emergencias, podemos darnos el lujo de tomar más riesgo; es decir, incrementar los deducibles de nuestras diferentes pólizas de seguros para obtener descuentos en las primas que pueden ser muy interesantes. Cabe mencionar que esto debe hacerse tras un minucioso estudio de nuestra verdadera capacidad de retención y que se deben cuidar los textos de dichos contratos para asegurarnos de contar con la cobertura que realmente requerimos.

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