Los tiempos de crisis son difíciles: descontrolan la rutina habitual, provocan estrés financiero y en muchos casos acarrean deudas para aquellos que no contaban con algún soporte económico que les ayude a enfrentar dichos tiempos. 

Azucena Márquez trabaja en un laboratorio, está casada y tiene una hija. Su marido tuvo una disminución en su sueldo y relata que, a pesar de que ésta no fue tan significativa, sí desestabilizó el estilo de vida que habitualmente llevaban.

“Creo que con esta situación todos hemos pasado momentos difíciles, en mi caso entre mi marido y yo llevamos los gastos de la casa y con el recorte yo tuve que modificar muchos gastos, entre ellos buscar la forma de no atrasarme con los pagos que tenía de un crédito que pedí al banco hace casi un año”.

Como Azucena, muchos mexicanos tuvieron complicaciones al momento de pagar algún crédito personal, automotriz, hipotecario o con sus tarjetas de crédito, ello debido a los efectos económicos que trajo el Covid-19, sin embargo una de las medidas que la banca implementó para amortiguar el golpe a los bolsillos fue el programa de diferimiento de pagos de cuatro a seis meses que se lanzó entre marzo y abril.  

En este caso, Azucena se acercó a su banco y se sumó al millón de usuarios de créditos personales (que la banca reportó a finales de julio) que solicitaron la prórroga en este producto.

Al término del periodo de gracia otorgado, la Asociación de Bancos de México (ABM) descartó una extensión del aplazamiento de pagos, y debido a que la banca necesita reservas, lo que sigue es un análisis de cada acreditado para ofrecer reestructuras o soluciones para cada usuario. 

“En el caso de los deudores, verán ampliar sus costos por mora y podríamos ver un aumento significativo en las malas calificaciones del historial crediticio, lo que impedirá a empresas y hogares acceder a créditos en tiempos no menores a cinco años. En casos mucho más complicados, podrían enfrentarse a embargos, juicios y costos legales, principalmente”, señaló Sebastián Medrano, director de la comparadora de servicios financieros Coru.com. 

opciones para negociar deuda con el banco

No todo está perdido

Azucena obtuvo la prórroga en abril, sin embargo a finales de este mes vence el plazo de cuatro meses que eligió, por lo que piensa qué hacer para solventar los gastos que vienen.

“La opción que tenemos hasta el momento es ir al banco y platicar con el asesor que me atendió y ver las alternativas que mes ofrecen, también estamos viendo la posibilidad de vender nuestro carro, pero esperemos no llegar a esa situación”, comentó.

La ABM ya alista un programa que busca ayudar a los clientes de la banca a encontrar soluciones después de que terminen los plazos otorgados por la prórroga, sin embargo si su plazo ya venció o está próximo a hacerlo, existen alternativas que lo pueden ayudar a salir de la crisis, sin embargo es importante que considere que algunas de éstas podrían ocasionar un impacto negativo en su historial crediticio, por lo que debe evaluar si la alternativa que elegirá será adecuada o no.

“Más que pensar en endeudarse, habría que estar preparados para que los ingresos no se vean disminuidos y tener cuidado con caer en la tentación de pedir un crédito para liquidar una deuda”, añadió Medrano. 

De acuerdo con Coru.com, entre las opciones que tiene a su alcance se encuentra la reestructuración de deuda, donde se negocian las condiciones del crédito a su favor, ya sea en el plazo o las tasas de interés. 

“Hay que ubicar prioridades reales, es decir, si se prefieren pagos cómodos a un mayor costo o pagos mayores a cambio de una deuda menos larga”, informó la comparadora de servicios financieros.

La otra alternativa es la consolidación de deuda, donde se agrupan todas las deudas en una sola, para ello el banco ofrece traspasar el saldo de varias tarjetas de crédito a un único plástico. Para que sea realmente favorable, busque la entidad financiera que ofrezca el Costo Anual Total (CAT) y la tasa de interés más bajos.

Una tercera opción es la quita, que radica en una negociación con el banco o entidad financiera para reducir la deuda, en este caso el cliente busca un acuerdo para obtener un porcentaje de descuento de la deuda. Esta opción es una de las opciones menos recomendables ya que implica consecuencias negativas en el Buró de crédito.