(Última parte)

Invertir de manera eficiente es la segunda condición necesaria para la formación del patrimonio. La primera, como hablamos en la primera parte, es ahorrar. En otras palabras: tener un excedente entre lo que ganamos y lo que gastamos.

La congruencia en las inversiones

Invertir es necesario porque hace crecer nuestro ahorro, lo potencia a través del tiempo. En primer lugar, protege su poder adquisitivo: ese debe ser el objetivo principal cuando se trata de inversiones de corto y mediano plazo.

Pero en el largo plazo, obtener un rendimiento real (por arriba de la inflación) es muy importante para que nuestro dinero genere más dinero. Desde luego, esto implicará invertir una parte de nuestros recursos en instrumentos que puedan tener cierta volatilidad (como, por ejemplo, el mercado de capitales), pero de manera inteligente y teniendo en cuenta nuestra tolerancia al riesgo, porque se trata de dormir tranquilos por la noche. En inversiones, desafortunadamente también he notado una enorme falta de congruencia en las personas, que privilegian la ganancia inmediata, de corto plazo, aun cuando su objetivo de inversión es de muy largo plazo.

Es impresionante ver la gran cantidad de gente que invierte en instrumentos que no tienen nada que ver con su horizonte de inversión. Que mantienen el ahorro para su retiro en pagarés a 28 días, por ejemplo, en lugar de hacerlo en una institución especializada como su afore, o bien, crear un portafolio a su medida a través de otros mecanismos.

También he visto lo opuesto: gente que invierte en Bolsa parte de su fondo de emergencias (o que piden un préstamo para ponerlo ahí) simplemente porque está subiendo como la espuma y la ambición les gana. Se olvidan del riesgo buscando rendimiento y eso es lo peor que uno puede hacer.

Por todo eso vienen las malas experiencias a la hora de invertir: la mayoría de ellas se da, simplemente, por actuar con total falta de congruencia con sus objetivos de inversión.

Hay muchas personas en México muchísimas , que mantienen su dinero en instrumentos que pagan menos que la inflación, porque tienen miedo de perder. Es incongruente porque, con toda seguridad, su dinero está perdiendo valor. Piensan que no, pero están perdiendo.

Invertir no es difícil, pero uno tiene que tomarse el tiempo para entender qué es lo que quiere lograr con su dinero. Es decir, darnos cuenta de cómo lo estamos manejando, en qué lo estamos invirtiendo y si eso nos acerca o nos aleja de nuestros verdaderos objetivos.

La congruencia en la protección del patrimonio

No sabes cuántas personas me dicen que una de sus prioridades es la seguridad para su familia. Pero no tienen un testamento, ni un seguro de vida que les proteja: ni siquiera sus papeles en orden.

De hecho, hay muchísimas personas que se quejan de las aseguradoras, pero que compran seguros a ciegas : sin saber lo que cubren, sólo porque se los vendieron o porque encontraron uno que es más barato que otros. Nuevamente: las malas experiencias vienen cuando sucede el siniestro y resultó ser un daño excluido. Pero también, debo decir, existen infinidad de personas que no reclaman a su póliza un daño que podría estar cubierto, porque simplemente no lo saben.

Un ejemplo sencillo: algunas pólizas de casa-habitación del mercado (no todas) cubren robo de equipos electrónicos portátiles, pero mucha gente no lo sabe y por ello no reclama si sufren un evento de este tipo.

Existen muchos ejemplos como éstos, de incongruencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se termina haciendo, en muchísimos aspectos de la vida. Es fundamental darnos cuenta porque es el primer paso para resolver nuestros problemas de dinero, pero también en otros ámbitos. Reflexionemos y empecemos a actuar de manera congruente con lo que pensamos y lo que verdaderamente queremos lograr en la vida.

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