Ahorrar es el equivalente financiero a levantarse cada mañana para ejercitarse: de nada sirve el sudor de un día si después pasarán semanas sin que movamos un sólo dedo. Los hábitos son así, difíciles y retadores pero muy gratificantes cuando se logran. En estas condiciones (de baja regularidad) cada quincena que pase sin ahorrar, nos aleja de nuestros objetivos y confirma que hemos perdido el control de nuestras finanzas. 

Lo primordial no es tener la convicción, sino estar al tanto de nuestros gastos (para saber si en principio esto es posible).

Nada es más catastrófico que ignorar el agujero en el bolsillo por el que se ha ido todo el dinero.

Hay quienes piensan que lo más importante es controlar por completo la billetera y consumir sólo lo que en verdad sea necesario (por más difícil que esto suene). Un presupuesto personal es la mejor arma contra el despilfarro: conocer en qué gastamos nos da la información suficiente para actuar.

No todo se trata de poner en cintura nuestros gastos. También es primordial conocer si ganamos lo suficiente y, por supuesto, saber cuánto es esto. ¿Cuántas personas conocen su salario por hora de trabajo? Ahora es buen momento de realizar el cálculo y tatuarlo en la memoria. De esta forma todos podremos hacer compras más acordes con nuestro nivel de ingresos al medir cada adquisición importante. Por ejemplo: en horas de trabajo o como porcentaje de nuestro salario (neto). Así que la próxima vez que nos enfrentemos a una difícil decisión de compra, pensaremos que ese televisor representa unas 160 horas de trabajo o casi 70% de nuestro salario mensual (según sea el caso).

Sin importar el método, la clave para ahorrar y cumplir nuestras metas está en contar con la información adecuada, planear y lograr un buen hábito de todo esto. 

Una vez que hayamos superado esta etapa de generar buenos hábitos de consumo y ahorro, no olvidemos que todo dinero está para generar rendimientos. Existen, por ejemplo, sociedades de inversión cuyo monto mínimo de inversión es nulo o muy bajo haciendo que cualquier ahorro no necesite ser astronómico para que pueda ser invertido.

Retomar el control en nuestras inversiones implica conocimiento de lo que ocurre con nuestro dinero en fondos de inversión, pagarés, seguros de ahorro y cualquier otro tipo de inversión. Al igual que el hábito del ahorro, será muy difícil cumplir con nuestras metas con inversiones esporádicas y sin planeación. Una vez más, la convicción no es suficiente pues, en este caso, detrás de cada monto debemos preguntarnos por el objetivo específico de cada ahorro invertido.

No se trata de convertirnos en expertos de las inversiones ni en detectives de cada peso que abandona nuestra cartera. Recordemos que, a fin de cuentas, todo se trata de gastar lo adecuado y ahorrar lo suficiente. Ahora que, por suerte, en el mundo de las inversiones existen asesores financieros que han hecho su tarea de informarse para que todos aquellos detalles sean más fáciles de comprender y emprendamos con éxito la reconquista de nuestras finanzas.  

 

*El autor es Associate de Procesos Comerciales Asset Management BBVA Bancomer.