Mantente en guerra con tus vicios; en paz con tus vecinos y permite que cada año nuevo te encuentre siendo una mejor persona.

Benjamín Franklin

Las resoluciones de año nuevo son en la mayoría de los casos declaraciones y propósitos que nos hacemos sobre elementos de nuestra conducta que, en un momento de reflexión, reconocemos como negativos y buscamos cambiar; utilizando una referencia arbitraria de cambio de ciclo en el calendario, como un momento simbólico de transformación.

La mayoría está relacionada con hábitos negativos que deseamos eliminar (como comer en exceso, beber o fumar) o con hábitos positivos que deseamos empezar a tener (como hacer ejercicio, estudiar, tener un mejor trabajo o ahorrar). Son muy similares en todo el mundo y de acuerdo con diversos estudios menos de 10% son efectivamente cumplidas.

Algunos elementos a considerar para mejorar la posibilidad de cumplimiento son:

  1. Identifica la resolución que más valor personal te genere y enfócate en ella. Si tienes un potencial problema de salud asociado a tu hábito de fumar, cambiar esa conducta es una decisión de salud y financiera por los gastos que una enfermedad puede ocasionar. Si el problema financiero es por tu nivel de endeudamiento, concéntrate en reducir tu deuda.
  2. Limita el número de propósitos y plantea objetivos alcanzables. La fuerza de voluntad es un recurso limitado, por lo que si deseo de forma simultánea ponerme a dieta, dejar de tomar y hacer ejercicio, seguramente no cumpliré ninguno. Pero además, si nunca he ahorrado y me propongo un objetivo excesivo, seguramente también incumpliré mi propósito.
  3. Establece un plan claro para alcanzarlo. De acuerdo con algunos estudios, las personas que tienen el propósito y la motivación, pero no tienen un plan, fallarán en 96% de los casos.
  4. Organiza tu plan para dividir un gran objetivo en pequeñas tareas diarias y medibles, que puedas corregir de inmediato en caso de que falles algunos días. Define con claridad los medios y acciones asociadas a cumplir tus resoluciones, así como metas específicas de corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, si tu resolución es ahorrar, empieza por lo básico como determinar el instrumento de ahorro, la frecuencia y montos que ahorrarás (manteniendo objetivos realistas).
  5. Haz públicos y evidentes tus planes. Colócate recordatorios en un lugar que veas frecuentemente para recordar tu objetivo e involucra a otros en tu propósito. Un importante refuerzo de conducta es el sentido de pertenencia y la presión social, por lo que si amigos o familiares son parte del seguimiento de tu resolución, incrementas la posibilidad de cumplimiento.
  6. Considera e incorpora la realidad de que vas a fallar y a tener resbalones. Muchas resoluciones se abandonan porque a la primera falla se considera que no podremos cumplir nuestro propósito, por lo que es importante reconocer que tendremos caídas en nuestra fuerza de voluntad; a ello ayuda tener objetivos de corto plazo, porque puedo fallar en uno y reponerme en el siguiente sin descartar todo el propósito. Al establecer un límite de fallas permitidas (de preferencia reducido) se reconoce el carácter falible de la naturaleza humana, pero se mantiene el camino para alcanzar nuestro propósito central.
  7. Evita lo que se conoce como el ciclo de falsa esperanza. De acuerdo con el psicólogo John Norcross, autor del libro Changeology: 5 Steps to Realizing Your Goals and Resolutions, las personas tendemos a repetir año con año los mismos propósitos sin cumplirlos. Ello es producto de resoluciones poco realistas y sin un plan bien definido.

Les deseo que este año nuevo alcancen los objetivos y resoluciones que les generen mayor salud, felicidad y prosperidad a ustedes y sus familias.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Sígalo en Twitter: ?@martinezsolares.