Cada vez que hay una crisis financiera en alguna parte del mundo, se ponen a prueba los principios básicos de las inversiones. En esta ocasión, quisiera ocuparme de uno de ellos: la conveniencia de invertir en un horizonte de largo plazo.

En los últimos 10 años, el rendimiento del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), ha sido de 576%, lo cual equivale a un rendimiento anual compuesto de 16% en términos reales, nada mal para un producto nacional. El resultado es positivo, incluso en un periodo más corto y teniendo de por medio la peor crisis financiera de los tiempos modernos.

Quienes invirtieron en la Bolsa a través de algún fondo vinculado al IPC en mayo del 2008 (justo antes del estallido de la crisis) para finales del 2009 -es decir, menos de dos años después- ya habían recuperado su inversión y para principios de agosto del 2012 ya tenían un rendimiento de 6.0% por encima de la inflación del periodo. No todos los mercados en el mundo han corrido con la misma suerte. Los que invirtieron en el Bovespa (Brasil) en mayo del 2008, a principios de agosto aún estaban 23% bajo el agua, los que lo hicieron en el Shanghai, de China, 39% y los que compraron el S&P 500 apenas y estaban tablas.

No todo es cómo lo pintan

A la luz de los datos anteriores parecería que invertir en acciones no es buena idea, sin embargo, los mismos mercados mencionados tuvieron episodios de excelentes rendimientos durante dicho periodo. Tan sólo en el 2009, el primer año de la recuperación económica, tanto el Bovespa como el Shanghai rindieron más de 80% y el mercado mexicano, la nada despreciable cantidad de 43 por ciento.

Los anteriores rendimientos están calculados en las diferentes monedas de los países mencionados, pero aun así son relevantes para los inversionistas locales.

La moraleja de esta historia es que incluso los considerados principios básicos de las inversiones deben ser observados con cuidado. Invertir a largo plazo no significa enterrar el dinero esperando simplemente que el tiempo haga el resto.

Las crisis económicas que eventualmente ocurren tienen el efecto de eliminar las ganancias de muchos años y quien ignore este hecho se arriesga a dejar dinero sobre la mesa.

Muchos de los mercados que han tenido ajustes importantes anteriormente habían tenido rendimientos excelentes y, muy probablemente, los volverán a tener en el futuro.

Tan sólo la significativa baja que han tenido en sus valuaciones favorece esta expectativa, sin embargo, para el inversionista de carne y hueso los plazos en los que esto ocurra en los diferentes mercados puede ser sumamente relevante, de ahí la importancia de mantenerse atento a los factores que determinan su evolución.

En el caso de México, uno de los factores que influye en el desempeño del mercado accionario ha sido la recuperación de la actividad manufacturera en Estados Unidos, además del aumento en importancia del mercado accionario como vehículo de ahorro de los mexicanos.

Por lo anterior, el invertir en fondos de largo plazo debería de estar dentro de las opciones de cualquier inversionista.

*VP Renta Variable Nacional/Asset Management y Fiduciario BBVA Bancomer.

rafael.urquia@bbva.com