Durante el 2014, a pesar de los vaivenes económicos, el desempeño de las siefores ha sido positivo, apoyado en un ambiente financiero saludable en México, en el comportamiento favorable de la Bolsa Mexicana de Valores y otras bolsas en el mundo, así como en las inversiones que las sociedades han realizado en bonos, deuda privada y renta variable internacional.

Al término de octubre, el rendimiento anualizado otorgado por las siefores, como promedio ponderado del sistema, fue de 8.31%, después de comisiones, superior al alcanzado en el 2013 (el cual fue de 4.48 por ciento).

La evolución favorable de los instrumentos de renta variable nacionales e internacionales (índices, ETF y acciones concretas), en los que invierten las siefores, contribuyó al logro de mejores rendimientos. Los bonos a 10 años de México y Estados Unidos generaron ganancias en el 2014, beneficiando a las siefores, pues incrementaron su exposición en renta fija, ante los buenos fundamentales macroeconómicos del país. Por su parte, los recursos destinados a la deuda privada se canalizaron al financiamiento de proyectos productivos en sectores como el paraestatal, vivienda, infraestructura, banca de desarrollo, entre otros.

Fitch piensa que asociado a los problemas geopolíticos que prevalecen en el mundo, los factores externos continuarán representando un rol importante en la perspectiva del rendimiento de las siefores; como por ejemplo, la finalización del programa de estímulo monetario por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, que podría cambiar notablemente el panorama, ya que la reacción de los inversionistas ante menores niveles de liquidez, que pudiese ser defensiva, hacia bonos de tasa variable, será fundamental para el comportamiento de los mercados.

Adicionalmente, la agencia considera que es importante monitorear la recuperación de la economía de Estados Unidos, dadas las estimaciones pesimistas en Europa y China, el inicio del ciclo de alza en las tasas de interés en nuestro país vecino del norte y su impacto en los mercados financieros, especialmente en el mexicano, donde pudiesen presionarse el tipo de cambio y los precios y tasas de los bonos. La consideración se debe a que, en combinación con la caída en el precio del petróleo y el aumento general de tasas, estos aspectos podrían plantear un reto macroeconómico diferente para México en el mediano plazo. No obstante, la expectativa de crecimiento para el 2015 y los años siguientes continúa siendo positiva.

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