Casi todas las recomendaciones sobre el ahorro se centran en temas muy puntuales sobre su frecuencia, su monto o las características que éste debe tener para permitir alcanzar resultados favorables.

Para determinar si la población ahorra eficientemente, la Autoridad de Servicios Financieros de Reino Unido ha elaborado una serie de estudios. Si bien éstos se centran particularmente en temas de ahorro para el retiro, en general sus hallazgos son aplicables a cualquier tipo de ahorro. Es necesario además indicar que en todo Reino Unido, al igual que ocurre en México, la conclusión es la misma: las personas no ahorran lo que deben ni como deben.

Los temas que analizan estos estudios pueden servirnos para identificar los elementos clave para incrementar la eficiencia del ahorro.

CINCO ELEMENTOS CLAVE

1. Equilibrar los ingresos con los egresos. Éste es uno de los aspectos más evidentes y que más gravemente afectan a las personas y a las familias. Incluso un desbalance por un periodo corto, provoca afectaciones graves al futuro financiero.

Gastar más de lo que gano tiene efectos dañinos múltiples: genera una deuda de corto plazo con elevadas tasas de interés como los de las tarjetas de crédito y sus pagos mensuales merman la disponibilidad mensual de recursos que podemos gastar o ahorrar. En lo conductual genera un hábito y romperlo es muy difícil, provocando una espiral desequilibrante de las finanzas.

2. Dar seguimiento al dinero. La mayoría de las personas incurrimos en descuido cuando se trata de nuestro dinero. Pregúntese cuándo fue la última vez que sacó dinero del cajero y en 24 o 48 horas lo había gastado todo y no pudo recordar en qué lo hizo. Ello se debe a que no llevamos un adecuado registro de nuestros gastos. De la misma forma, no damos seguimiento adecuado al dinero que ahorramos e invertimos, lo que nos lleva a no estar invertido en lo que más nos conviene. Financieramente, llevar un seguimiento permite ver si estoy gastando en lo que es más adecuado y cuál es el margen real de ahorro del que potencialmente dispongo. Dar seguimiento también se convierte en un hábito, pero éste es benéfico.

3. Planear con anticipación. Tratándose de temas patrimoniales y de ahorro, la anticipación lo es todo. No es lógico ni posible planear nuestro gasto total de 20 años de vida en retiro ahorrando un poco los últimos 10 años de vida laboral. En dermatología se dice que el sol que tomamos a los 20 lo pagamos a los 40; haciendo una analogía, las consecuencias de no ahorrar a los 30 años las pagaremos a los 70.

4. Comparar y seleccionar entre productos. Preguntar varias opciones y ver la que más se ajusta a nuestras necesidades es fundamental para hacer más eficiente nuestras compras y nuestro ahorro. Ponernos como regla investigar y comparar en toda compra de más de cierto monto nos llevará a lograr ahorros. Igualmente buscar y analizar productos de inversión más adecuados es necesario si queremos maximizar el beneficio de nuestro ahorro. A veces nos da pena preguntar lo que no comprendemos, pero es peor poner nuestro dinero en algo que no entendemos. Si cuando compramos un traje nuevo lo adquirimos cuando consideramos que se ajusta perfectamente a nuestro cuerpo, ¿por qué no hacer lo mismo cuando elegimos un producto de inversión?

5. Mantenernos informados. Una decisión adecuada ayer puede dejar de serlo mañana. Es necesario que nos mantengamos atentos al desempeño de nuestro ahorro y a las nuevas alternativas que existen. Mi fondo de inversión pudo darme buenos rendimientos en los años pasados, pero eso no quiere decir que sea la mejor opción para el futuro. Asesorarnos adecuadamente nos permitirá conocer si estamos en donde realmente debemos estar.