Eres una persona que se ha preocupado por tener sus finanzas personales en orden. Por ahorrar e invertir con inteligencia. Tienes un plan de vida y definidos tus objetivos que requieren de recursos para lograrse.

De repente, tu mundo se te viene abajo. De imprevisto el dinero que tenías en el banco desaparece misteriosamente o se enferma tu hijo y tienes que poner todos los recursos a tu alcance para que salga adelante. Peor aún: pierdes tu trabajo de un día para otro, sin liquidación porque la empresa donde laborabas se declaró en quiebra. Éstos son sólo ejemplos de algunas de las cosas que nos podrían llegar a suceder.

Te has puesto a pensar ¿qué tan vulnerable eres a estos eventos? ¿cómo afectaría tu plan de vida si esto pasara? Es importante construir tu blindaje financiero, que consta de dos niveles: prevención y protección.

Mejor prevenir que lamentar

Hay muchas cosas sencillas que podemos hacer para prevenir que algo malo nos suceda. A continuación algunos consejos:

EN CASA:

Tener buena iluminación en la puerta de entrada, así como en garajes.

Contar con chapas de seguridad en todas las puertas de entrada de la casa.

Si es casa sola, poner alambre de púas enrollado por encima de la barda y/o cables electrificados.

En departamentos, asegurarse de contar con guardia que pertenezca a una empresa de seguridad especializada.

En la computadora:

Contar con un antivirus siempre actualizado que detecte malware y cualquier tipo de software espía.

Nunca hacer caso a correos electrónicos que nos dicen que ganamos algo. Sólo buscan que les mandemos un pago para cubrir los gastos y no sabremos más de ellos.

Jamás entremos a la página de nuestro banco a través de ligas externas. Teclear personalmente la dirección del banco en nuestro navegador.

Nunca hagamos pagos por Internet a través de páginas que no son seguras.

Con respecto a nuestras cuentas y medios de acceso:

Nunca perdamos de vista nuestra tarjeta de crédito o débito. Exijamos que nos traigan una terminal o acompañemos a la persona que nos atiende adonde están las terminales.

No portemos la chequera, a menos que vayamos a necesitarla.

Reportar inmediatamente cualquier contingencia, robo o extravío.

NUESTRA SALUD:

Llevemos una alimentación sana y hagamos ejercicio tres veces por semana.

Balancear adecuadamente el tiempo laboral y el que dedicamos a nuestra familia y a nosotros mismos.

NUESTRO TRABAJO:

Demos valor a la empresa más allá de la función que nos es encomendada.

Prevenir es importante, pero no lo es todo. No blinda por completo, reduce la probabilidad de que nos suceda un evento desafortunado. Para ello está la protección, que es la segunda capa y de la cual hablaremos en la siguiente colaboración.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.

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