La muerte siempre es un evento lamentable, pero se torna más complicado si el que muere era nuestro roomie o nuestro casero.

Aunque cada situación es diferente, implica procesos distintos en cada caso, es importante saber qué hacer para evitar quedar desprotegido.

Christian Ruiz, gerente jurídico de la plataforma inmobiliaria Homie.mx, explicó que si el arrendador muere, de acuerdo con el Código Civil de la Ciudad de México, el contrato no se acaba o vence con la muerte del titular, por lo que el inquilino puede seguir ocupando el espacio, hasta que se determine la situación legal de ese inmueble.

“El contrato de arrendamiento no se rescinde por la muerte del arrendador ni del arrendatario. Cuando el propietario fallece, el inquilino puede seguir ocupando el espacio, no hay nadie que legalmente lo pueda sacar del inmueble”, detalló.

Agregó que este documento determina el plazo en que el inquilino habitará dicho espacio, por lo que en caso de que el propietario fallezca, sirve como una garantía para que no lo quieran desalojar.

“El contrato de arrendamiento determina un tiempo para vivir en ese espacio, pero esto no significa que se tengan que salir en ese periodo. En una situación de este tipo, el contrato se convierte en la figura jurídica de tácita reconducción, la cual permite la renovación, incluso en las mismas condiciones que tenía el contrato anterior hasta que se firme uno nuevo”, puntualizó Christian Ruiz.

Si el propietario dejó un testamento, Ruiz explicó que se designará un albacea, que será la persona encargada de cobrar la renta a los inquilinos en lo que se entrega el inmueble al nuevo propietario.

En caso contrario, cuando no existe un testamento, se realizará un juicio sucesorio, en el que también se nombrará una albacea, quien será la única figura legal encargada de cobrar la renta en lo que se lleva a cabo el juicio para determinar a los herederos y nuevos titulares de la vivienda.

Mientras tanto no hay quien le pueda exigir ese cobro, ni tampoco lo debe pagar a cualquiera, de lo contrario podría haber un problema.

“El albacea es la persona facultada para administrar todas las propiedades, rentas, bienes y posesiones del fallecido”, aclaró.

Afirmó que en esta situación no se deberá hacer un nuevo contrato, con el documento anterior es suficiente en lo que se determina la situación de la vivienda.

¿Qué pasa si un roomie muere?

Si el que falleció fue el inquilino, y éste era el titular del contrato, el gerente jurídico de Homie explicó que no se desampara a los demás habitantes del espacio.

Indicó que en una situación así, de acuerdo con el Código Civil, no se puede sacar a la calle a los demás inquilinos, ya que cuentan con un contrato firmado, además del pago de la garantía.

Un punto más es que si el inquilino muere debe existir un representante legal que tenga las facultades para entregar la propiedad al arrendatario, así como retirar las pertenencias del difunto.

“Si el propietario se mete al inmueble, le guarda sus cosas y se las entrega a la familia, podría caer en un delito denominado despojo”, aseguró.