La amistad es como el dinero; es más fácil hacerla que mantenerla .

Samuel Butler, novelista inglés.

Existen diversas explicaciones que tratan de entender las razones por las cuales las personas mayoritariamente no ahorramos o por lo menos no lo hacemos en las condiciones, extensión o regularidad que nuestras necesidades presentes y futuras lo requieren.

Una de las más frecuentes vertientes de explicación es aquella centrada en el nivel de ingreso real de las familias y las personas. De acuerdo con ello, las personas no ahorran porque no cuentan con ingresos suficientes para generar un excedente después de pagar sus gastos más básicos.

Por supuesto esta explicación tiene fundamentos; desde la década de los 70 se ha presentado un deterioro variable pero persistente de la capacidad de compra del salario en México. Tan sólo entre 1994 y el 2012, el salario mínimo real medido por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos ha sufrido un deterioro en su capacidad adquisitiva de más de una cuarta parte. Si en 1994 usted ganaba 10,000 pesos, en el 2012 ese ingreso equivaldría a 7,300 pesos de 1994.

Sin embargo, esta explicación es incompleta. Sólo es posible entender que no exista ningún excedente de ahorro en los grupos económicos con los menores niveles de ingreso, en otros grupos aún con bajos ingresos es posible observar comportamientos de consumo que no son racionales, al igual que en los sectores de mayor capacidad de compra. Y aunque los sectores de ingresos muy reducidos son la mayoría en el país, sigue habiendo una enorme clase media y media alta que tiene hoy niveles de ingreso que -con una adecuada planeación- podrían crear un ahorro.

Estos grupos podrían generar intercambios entre sus niveles de consumo presente para construir un ahorro futuro y ello les permitiría resolver y enfrentar las condiciones adversas potenciales o gastos futuros conocidos como los asociados al retiro.

Una segunda vertiente de explicación de por qué no ahorramos está centrada en el acceso que las personas tienen a vehículos eficientes y sencillos de ahorro. Esta vertiente es la que explica porqué muchas personas ahorran a través de un mecanismo como las tandas , porque aunque son financieramente ineficientes (a menos que sea de los primeros en recibir la tanda) son accesibles y sobre todo son muy sencillos de entender y de operar.

Esta vertiente incluye tres componentes: no sólo es necesario que podamos 1) acceder a vehículos de ahorro, sino que es indispensable que se trate de 2) vehículos simples, que no alejen al potencial ahorrador con su complejidad en la contratación o en la comprensión de su funcionamiento y, simultáneamente, que los potenciales ahorradores tengamos 3) un nivel mínimo de conocimiento sobre los temas financieros que nos permitan entender lo que ofrece y cómo funciona un vehículo de ahorro.

El nivel en México

México tiene un nivel de bancarización más bajo que otros países con similares niveles de desarrollo. Grupos importantes de la población no tienen acceso a todos o una parte importante de los servicios financieros, lo que les impide canalizar de forma más simple y eficiente una parte de sus ingresos hacia el ahorro.

La industria financiera que está obligada a crear esquemas tecnológicamente más avanzados y accesible, más eficientes, menos complejos y más rentables para las familias que se deciden a ahorrar. En tanto ello va ocurriendo, las personas estamos obligadas a rebasar esta deficiencia investigando más a fondo la oferta disponible y buscando acceder a información que nos permita ahorrar. Finalmente, existen explicaciones conductuales sobre por qué no se ahorra. Éstas se refieren a sesgos de decisión o de percepción que nos impiden llevar a la acción, lo que conceptualmente entendemos que nos conviene.

*El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter @martinezsolares.

[email protected]