En varias ocasiones he abordado aquí la importancia de tener un fondo para emergencias, pero hoy lo voy a hacer de manera distinta.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que les contaré una historia real.

Cuando llueve sobre mojado

Javier es un profesionista talentoso, que está formando una familia. Rocío, su esposa, está embarazada y en dos meses dará a luz a su primer hijo. Recién vendió su coche y con ese dinero pagó el enganche de una camioneta, para tener más espacio. El resto lo pagará con un crédito.

Sin embargo, hoy recibió una muy mala noticia: la empresa donde trabajaba estaba mal financieramente y se declaró en bancarrota. Súbitamente, perdió su trabajo sin recibir ninguna indemnización, por lo menos en lo que termina el proceso de liquidación de la misma.

¿Te imaginas pasar por esto? Todo se derrumba. Era fin de quincena y el saldo en su cuenta bancaria estaba muy cercano a cero. Pronto vendría el estado de cuenta de la tarjeta de crédito la cual, aunque usaban de manera correcta, tenía algunas compras a meses sin intereses.

Obviamente, Javier se puso a buscar trabajo de manera inmediata pero, como todos sabemos, a veces no es fácil en México encontrarlo rápidamente y menos en una posición que nos pueda generar un ingreso similar.

Dos meses después estaban en un problema financiero muy grave: su hijo acababa de nacer y no había podido pagar las cuentas de la camioneta ni los saldos mínimos en sus tarjetas de crédito. Ante la desesperación, Javier se vio obligado a aceptar un empleo que le pagaba apenas dos terceras partes de lo que solía recibir.

Mismo caso, diferente manera de prevenir

Ahora veamos el caso de Manuel, quien era compañero de trabajo y buen amigo de Javier. Su esposa también estaba embarazada y de hecho habían hecho una apuesta para ver cuál de los hijos nacía antes.

Obviamente la quiebra de la compañía le causó la misma sorpresa. No obstante y por si fuera poco algunos días después una fuerte lluvia causó que se le metiera agua a su casa: se le dañaron unos muebles y se levantó parte del piso de madera.

A pesar de ello, a Manuel le fue mucho mejor que a Javier. ¿Por qué? Tenía un fondo para emergencia que cubría cinco meses de gasto familiar.

Además, su casa estaba asegurada y él no tenía deudas, salvo algunas compras a meses sin intereses que no representaban mucho.

Esa tranquilidad le permitió a Manuel seguir adelante. También empezó a buscar trabajo rápidamente, pero tuvo más serenidad.

Se terminó colocando un mes después que Javier, pero logró conseguir un trabajo que le pagaba más que el anterior, en una mejor posición. Todo gracias a ese colchón financiero.

Situaciones como éstas nos pueden suceder a todos, en cualquier momento. La diferencia radica en qué tan preparados estamos para afrontarlas. A Manuel incluso le fue mejor: la vida terminó por sonreírle. Javier, por el contrario, se sigue preguntando por qué la vida le dio la espalda.

De ahí que sea tan importante un fondo para emergencias. Puede hacer toda la diferencia, como en la historia que acabamos de mostrar. Si no tenemos uno, es importante irlo construyendo poco a poco. El aguinaldo puede ser un buen principio.

La meta es primero juntar por lo menos el equivalente a tres meses de gasto, éste es el mínimo que se recomienda. A esta meta podríamos enfocar todas nuestras fuerzas (siempre y cuando no tengamos deudas con alguna tarjeta de crédito).

Una vez que lo hemos conseguido, podremos considerar otras, pero no hay que olvidarnos de seguir incrementando ese colchón, aunque a un ritmo menor.

Quizá a algunas personas esto les parezca una historia demasiado elaborada o fantástica, pero es real. Sin embargo, en realidad hay muchas situaciones que nos pueden causar un desbalance en nuestras finanzas personales.

Hace poco, durante una lluvia intensa, pasé por encima de un bache que reventó dos de las llantas de mi auto, las cuales tuve que remplazar. Por otro lado, recientemente mi hija tuvo una laringotraqueitis que requirió hospitalización, la compra de un nebulizador y medicamentos.

Un buen fondo para emergencias es fundamental para proteger la estabilidad de nuestro patrimonio.

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