Sin importar la belleza de la estrategia, deberías ocasionalmente mirar los resultados .

Winston Churchill.

La mayoría de las empresas establece objetivos anuales y centra su planeación en la creación de una estrategia que les permitan cumplirlos al finalizar el año.

Ello no difiere mucho de los propósitos que al inicio de cada año nos establecemos las personas en relación con nuestros objetivos financieros.

Dada esta similitud, es posible retomar algunos de los elementos conceptuales usados (con éxito) para la planeación estratégica de las organizaciones y extrapolarlos para su uso en nuestra planeación financiera personal o familiar.

Retomo y ajusto conceptos de un artículo publicado en este mes de enero por Thomas E. Conine, sobre la forma en que las empresas incrementan las probabilidades de alcanzar sus objetivos.

Pasos para beneficiar a nuestro bolsillo

1. Establecer objetivos cuyo cumplimiento sea posible y congruente con las capacidades reales de la organización (o familia).

Un error frecuente en la planeación financiera personal es establecer objetivos que rebasan la capacidad de ejecución; ello puede ocurrir porque sobreestimo mi capacidad de ahorro real o mi fuerza de voluntad para empezar a ahorrar.

Un objetivo desmedido chocará contra la reserva real de voluntad y disciplina para cumplirlo, lo que lleva a un abandono casi inmediato. Si no, pregunte a los gimnasios cuál es la tasa de deserción de nuevos socios durante enero.

2. Crear una estrategia sencilla y clara, evitando darle más peso a la estrategia misma que al resultado que con ella pretendemos lograr. Centre la planeación financiera en temas puntuales que le permitan dar seguimiento objetivo al resultado para incrementar su posibilidad éxito.

Estrategias sumamente complejas consumen tanto esfuerzo en su ejecución que acaban por afectar los resultados.

3. Identificar los potenciales elementos negativos que pueden afectar el cumplimiento. Así como una empresa prevé elementos que enfrentará en el año, una persona puede prever los elementos que con mayor probabilidad impactarán en el año sus objetivos.

No se trata de prever lo imprevisible, sólo de considerar lo que es probable que ocurra. Si sabemos que uno de nuestros hijos estará entrando a la universidad, debemos prever los costos de inscripción. Si estoy entrando a una edad en la que es conveniente una revisión médica integral, debo de considerar los gastos asociados probables.

La planeación financiera no sólo es pensar cómo voy ahorrar, sino también fundamentalmente cómo voy a gastar.

4. Establecer parámetros de seguimiento, con métricas y objetivos de corto plazo. Ello es importante por dos razones: porque si no puedo medir desviaciones no puedo corregir, y porque si no doy seguimiento de corto plazo, cuando me dé cuenta de la desviación, el efecto de desánimo puede evitar que continúe el camino trazado. Además, hay que evitar establecer objetivos vagos como este año voy a ahorrar . El objetivo debe ser, por ejemplo, voy ahorrar 15% de mis ingresos, disminuyendo mi gasto en tales rubros . ?Sólo identificando acciones específicas es posible cumplir los objetivos.

5. Evitar establecer muchas prioridades. Si plantea muchos objetivos, lo más probable es que no cumpla ninguno de ellos, porque todos los esfuerzos compiten por recursos y por tiempo, así como por voluntad, disciplina y constancia.

6. Crear mecanismos de incentivo para el cumplimiento, para usted y para el resto de los integrantes de su familia involucrados en el proceso. Sólo así podrá efectivamente conjuntar los esfuerzos de cada uno de los integrantes de la familia para cumplir los propósitos financieros que se establezcan en el año.

El resultado final

Si cada año logramos establecer y cumplir uno o dos propósitos, el impacto final para la salud financiera personal y familiar sería considerable.

*El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter: ? @martinezsolares

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