Comienza un nuevo año y en México nos damos cuenta de que de un día para otro muchas personas han visto mermado de manera significativa su ingreso disponible.

Las tasas de impuestos para la clase media han subido, por lo que muchas personas recibirán este mes menos dinero por su trabajo. Aun si las empresas ajustan los salarios por inflación, el ingreso en términos reales es menor.

El precio de las gasolinas se incrementó de manera significativa, ya que el impuesto especial al que éstas están sujetas también sufrió un aumento que entró en vigor el 1 de enero. También subieron el gas y la luz. A pesar de la reforma energética y de los anuncios en medios de comunicación del gobierno en los que se nos dice que gracias a su aprobación bajará el recibo de la luz y del gas, lo cual no necesariamente será cierto.

Para los que viven en la frontera, todo es 5% más caro por el incremento del IVA de 11 a 16 por ciento. Claro, algunos buscarán cruzar a Estados Unidos para adquirir algunos bienes como ropa e incluso gasolina, que son mucho más baratos en ese país, por lo que algunas empresas que se ubican en esa zona tendrán que apretar sus márgenes o pensar en hacer recortes de personal para poder salir adelante.

Todo esto hace mucho más pronunciada la cuesta de enero, que tradicionalmente es difícil para muchos mexicanos por la cruda que dejaron las fiestas de fin de año, donde muchísimas personas gastan de más y adquieren deudas importantes que afectan su flujo de efectivo (aun las que son a meses sin intereses).

Poca es la gente que planea con anticipación sus gastos y ahorra durante todo el año para enfrentarlos sin problema, ese ahorro y preparación les permite enfrentarlos con el dinero en mano, sin necesidad de adquirir deudas.

Ojalá que las personas que tienen un problema serio en este momento aprendan de ello para que no les suceda lo mismo el año próximo.

Enfrentar la cuesta de enero

Lo primero es ver cómo está nuestra situación, es decir, hacer un listado de todo lo que tenemos (nuestros saldos de cuentas de cheques, ahorros e inversiones) y de todo lo que debemos.

Cuando listemos nuestras deudas, no olvidemos poner no sólo el saldo total (lo que debemos), sino también el monto de pago mensual y la tasa de interés que tenemos que pagar. Esos pagos son gastos fijos para nosotros, por lo menos hasta que podamos terminar con esas deudas.

Muchas personas buscan un crédito para pagar otro. Por ejemplo, en estas épocas hay una enorme fila de personas en las casas de empeño, buscando obtener liquidez. Eso es como abrir un hoyo para tapar otro y no debería ser nuestra primera solución. Por el contrario, deberíamos buscar acabar con el problema de raíz y no acudir a ello a menos que sea nuestra última opción.

Como las deudas impactan nuestro flujo de efectivo, si estamos muy apretados o sentimos que no podemos pagar, sugiero atacar primero nuestra deuda menor, es decir, pagar el mínimo en todos nuestros créditos, pero un monto mayor -lo más que podamos- al crédito con el saldo más bajo, para terminar de pagar ése cuanto antes y de esta manera liberar un poco la presión. Después podríamos repetir el mismo proceso para el resto de las deudas, cambiando un poco el enfoque: atacando primero las más caras (tasa de interés mayor).

Finalmente, podríamos buscar algún ingreso adicional (por ejemplo, un segundo trabajo o una actividad profesional que podamos ejercer en nuestros tiempos libres) para poder enfrentar de mejor manera esta cuesta de enero.

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