2. Gastar menos de lo que ganamos (o ganar más de lo que gastamos). Esto parece trillado, pero es la clave de la formación de un patrimonio. Si gastamos más de lo que ganamos, entonces forzosamente tenemos que contraer deudas. Ésta es la forma más fácil de destruir un patrimonio, de alejarnos de nuestra meta.

Esto ya nos da una clave: por lo general, debemos evitar las deudas, a menos que éstas sean realmente una herramienta para construir, no para destruir.

La única forma de construir un patrimonio es gastando menos de lo que ganamos. Nótese que hay dos partes en esta ecuación y que para conseguirlo podemos hacer dos cosas:

a) Gastar menos –limitar nuestro gasto.

b) Ganar más –incrementar nuestro ingreso.

Por cierto, ambas pueden hacerse a la vez: podemos tratar de controlar nuestro gasto lo mejor posible, pero también podemos buscar incrementar nuestros ingresos. Esta combinación puede ser ganadora y puede ayudarnos a construir nuestro patrimonio de manera más rápida.

Gastar menos de lo que ganamos también implica ahorrar. Pero ¿para qué queremos ahorrar? Muy fácil: para alcanzar nuestras metas financieras, las cuales, a su vez deben estar basadas en nuestros valores para que verdaderamente tengan sentido para nosotros.

La mejor herramienta para llevar a cabo esto es el presupuesto. Sé que la palabra asusta, porque seguramente más de una vez hemos tratado de llevar uno sin lograrlo y nos hemos frustrado.

Pero el problema no es el presupuesto: es la forma como nos lo hemos planteado. En este sentido, podemos utilizar cinco reglas sencillas:

a) Pagarnos primero a nosotros mismos. El ahorro para nuestras metas va primero: incluso antes que la renta o la hipoteca. Debemos verlo como un recibo de pago, como el más importante que tenemos que cubrir cada quincena o mes.

b) Darle a cada peso que ganamos un trabajo. Nosotros somos los que tenemos que decirle a nuestro dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros. A cada centavo. Eso significa estar en control. También representa hacer un presupuesto de suma cero, es decir, a cada peso que ganamos le tenemos que asignar un destino, de tal forma que al terminar nuestro ejercicio, no debe quedar ningún peso sin asignar –por eso recibe ese nombre.

c) Ahorrar para gastos no recurrentes. Cada año hay gastos no recurrentes, como el Predial, la inscripción de los niños a la escuela, el seguro del coche, los regalos de Navidad o las vacaciones familiares. Si las planeamos desde el principio y separamos dinero para estas metas, cuando llegue el momento no sentiremos ningún desequilibrio en nuestro presupuesto familiar. Podremos liquidarlas de contado, porque el dinero estará ahí.

d) Rodar con los golpes. No somos perfectos y seguramente, a pesar de nuestro esfuerzo, podremos gastar un poco más en una categoría. Tal vez hay algo verdaderamente imprevisto durante el mes. Eso es normal y no debemos sentirnos mal. Para no desequilibrar nuestro presupuesto, cualquier gasto que hayamos excedido lo debemos de restar al ingreso disponible para presupuestar el siguiente mes.

e) Vivir con el ingreso que ganamos el mes pasado no el que vamos a recibir este mes. Esto es importante, sobre todo para las personas que tienen un ingreso variable. No debemos vivir con un dinero que no sabemos si ganaremos o no, sino con el que ya está en nuestra cuenta bancaria. Una vez que lo tenemos hecho, la sensación de libertad y tranquilidad financiera es indescriptible.

Pero también tenemos que saber manejar nuestro ingreso y nuestra carrera futura, de lo cual hablaremos en la siguiente colaboración.

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