( Parte 1 de 2)

Siempre he pensado que las finanzas personales tienen cuatro pilares importantes, que son claves para alcanzar el éxito:

Tener claras nuestras prioridades y establecer metas y objetivos con base en ellas. Es impresionante la cantidad de gente que no sabe lo que quiere y por eso se enfoca en cosas que le añaden poco valor.

Nuestras inversiones. Demasiadas personas se enfocan en obtener más rendimientos, sin ponerse a pensar en el riesgo y sin tener su objetivo en mente. Terminan entonces apostando, no invirtiendo.

El crédito. En muchas ocasiones más que ayudarnos nos limita. Hay que saber utilizarlo con inteligencia.

La protección de nuestro patrimonio. Pocos piensan en esto; en México la cultura de previsión es bajísima, pero es fundamental.

Nuestras prioridades

He hablado muchas veces de esto y no me canso. Es preciso saber qué es lo más importante para uno. Si lo sabe, puede entonces enfocarse, y esto es fundamental, porque no se puede hacer todo al mismo tiempo.

Es cierto: la vida cambia mucho y, en el futuro, nuestras prioridades también lo harán. Pero no todas.

Por ejemplo, para un joven en la universidad lo más importante será poder participar en el viaje de fin de semana con los amigos o quizá comprarse un coche. Unos años más tarde, si ese joven se convierte en padre, lo más importante será el bienestar de su hijo.

Como mencioné, hay prioridades que no cambian (o no deberían); por ejemplo, nuestra propia libertad, ser autosuficientes económicamente en todas las etapas de la vida.

Es fundamental fijar ese tipo de metas de muy largo plazo en edades tempranas, por eso, insisto, es importantísimo tener claro que eso es algo prioritario para nosotros. ¿Por qué? Porque el tiempo juega en nuestro favor, gracias a la magia del interés compuesto. Si uno empieza a ahorrar para su retiro al principio de su carrera laboral, la cantidad de dinero que necesita destinar para ello es relativamente pequeña y la meta será fácil de alcanzar, si tiene disciplina; pero si espera hasta que el retiro esté muy cerca, y no tiene nada ahorrado, será casi imposible hacerlo.

Piense: ¿Qué es lo más importante para mí? Seguro no es el coche deportivo del año, eso es un deseo natural, pero no debería ser una prioridad.

Nuestras inversiones ?y el riesgo

Mucha personas quiere invertir en algo que le produzca buenos rendimientos, sin riesgo. El problema es que eso no existe. Todas las decisiones que tomamos en la vida implican, en mayor o menor medida, un cierto nivel de riesgo. Por lo menos hay un costo de oportunidad asociado esto también es un riesgo.

Pero también hay personas que buscan, como mencioné en un principio, rendimientos. Los están cazando y no toman en cuenta el riesgo. Éste es un error aun peor porque es la manera más sencilla de perderlo todo.

Como mencioné, el riesgo siempre está presente y por ello es lo más importante que debemos controlar. Como dice Carlos Ponce, también colaborador de este diario: primero el riesgo, luego el rendimiento.

Recordemos algunos puntos importantes:

El riesgo afecta todos los aspectos de la vida. Uno puede elegir trabajar en una compañía sólida con un gran paquete de beneficios; en una más pequeña, con grandes perspectivas, o bien, iniciar un negocio propio. A medida que se toma un riesgo mayor, los beneficios potenciales crecen, pero también las posibilidades de perder. Lo mismo aplica en el caso de las inversiones.

Necesitamos tomar riesgos apropiados a nuestra edad. Cuando uno es joven, generalmente cuenta con el tiempo suficiente para resarcir cualquier minusvalía en las inversiones causada por la volatilidad inherente en los mercados financieros. Esta capacidad disminuye considerablemente después de los 50 años.

El riesgo se puede controlar. En inversiones, la percepción de riesgo se puede definir como la volatilidad que puede haber en el valor de nuestro portafolio. Es una variable que podemos controlar a partir de una diversificación inteligente.

Hacer nuestra tarea. Invertir sin conocer los instrumentos y sus riesgos a detalle es sólo una forma más de apostar. Antes de comprar cualquier valor, es vital hacer un análisis que permita determinar el riesgo que implica y sus potenciales de ganancia y de pérdida.

Seguiremos hablando de esto en la próxima entrega.

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