En una reunión estuvimos discutiendo por qué cuesta tanto trabajo ahorrar.

Tocamos temas como precios altos, sueldos bajos y la necesidad de gastar que a veces tenemos. Sin embargo, coincidimos en que es un problema cultural y que el hábito del ahorro debe ser adquirido desde la niñez. Pero ¿qué podemos hacer para que nuestros hijos tengan el hábito de ahorrar?

Sacrificio hoy, premio mañana

Los seres humanos queremos satisfacer nuestras necesidades y deseos de una manera inmediata. Esto no está mal; sin embargo, a través de los años vamos adquiriendo disciplina y aprendemos que existen momentos para cada cosa, nos apegamos a horarios de comida o de sueño, de escuela o trabajo, etcétera. Pues bien, el ahorro es algo similar.

Tenemos que lograr que los niños vean el valor de ahorrar. Sacrificar algo hoy, puede convertirse en una gran satisfacción mañana.

Una amiga me contó que su hijo quería comprar un videojuego, así que lo llevó a la tienda y averiguaron el precio. Al llegar a su casa, anotaron el precio y lo pegaron en la alcancía.

Llegaron al acuerdo de que si el niño le ayudaba a ahorrar en luz, agua, gas, etcétera, ella le daría cierta cantidad de dinero para que la depositara en la alcancía, también le dijo que podrían ahorrar lo que sobrara del dinero que le daba a la semana.

El trato quedó en que, si él juntaba la mitad del dinero, ella pondría el resto. Cada semana anotaban lo que había ahorrado y lo que faltaba, hasta que juntó lo suficiente y compró el juego.

Lo mejor es que además de la lección del ahorro, yo fui testigo de la satisfacción y el orgullo del niño, en cuanto entrabas a su casa corría a enseñarte su juego y decía que él solo lo había comprado.

Es necesario ayudarlos a marcarse un objetivo, y mostrarles qué pueden hacer para lograrlo, mantenerlos motivados llevando la cuenta de lo que han ahorrado.

De esta forma, la satisfacción de adquirir lo que desean hará que vean que hacer sacrificios en el corto plazo, vale la pena en el largo.

Conocer el sistema

A pesar de que la alcancía funciona bien. Podríamos ir un paso más allá y enseñarle a tener una cuenta de ahorros. Si el niño nos acompaña al banco, nos ayuda a llenar la forma de depósito, le entrega personalmente el dinero al cajero, pide el saldo y nos ayuda a revisar el estado de cuenta, cada salida de este tipo será una aventura interesante.

De esta forma, además de inculcarle el hábito del ahorro, le enseñará a comprender el funcionamiento de un banco y para él, la lectura de un estado de cuenta o llenar un cheque, no será un misterio como lo es para algunos adultos que conozco.

El domingo

Si un niño cuenta con dinero semanal, aprenderá a administrarlo correctamente. Es importante que nuestros hijos sepan qué gastos son los que tienen que cubrir con el dinero que reciben. Debe tener claro que de ahí va a pagar el lunch de la escuela, los dulces o el helado que compra el fin de semana.

Debemos ser firmes y hacerlos conscientes del uso que le dan al dinero. Si se les termina antes de que reciban el siguiente, no debemos darles extras .

Es una buena idea que anote diariamente en qué gastó y cuánto le queda.

Podemos darles préstamos para que adquieran algo, pero debemos establecer con ellos que ese dinero nos será devuelto.

De esta forma, el niño aprenderá a atenerse a un presupuesto y a llevar el control del mismo. Sabrá que los recursos son limitados y que existen costos de oportunidad, por lo que sus decisiones serán más conscientes.

Aprenderá a pagar sus deudas a tiempo, a ser responsable y tendrá la satisfacción de ver crecer su ahorro.

Si entiende cuánto es lo máximo que puede gastar y se apega a ello, le daremos una buena lección de vida, no gastar más de lo que gana.

Finalmente, no son estrategias difíciles de implementar, pero los beneficios le traerán a nuestros hijos serán enormes, así que vale la pena seguirlas, ¿no lo cree?

*La autora es Directora de Comercialización y Difusión Asset Management BBVA Bancomer.