En casos de desempleo, incapacidad y ante probables escenarios de retiro poco favorables, más de la mitad de los mexicanos se encuentra vulnerable, en particular los jóvenes y trabajadores independientes, expone el informe Income Protection Gap 2017 (IPG-17).

El reporte, elaborado por Grupo Zurich y la Universidad de Oxford, refiere que la brecha de protección de ingresos (IPG, por su sigla en inglés) puede tener un impacto negativo tanto en lo social como en lo económico para las familias, empleadores y el gobierno.

La brecha de protección de ingresos se define, en este contexto, como la reducción en el ingreso de los hogares como consecuencia de muerte o incapacidad de un asalariado del cual la familia depende, teniendo en cuenta todas las fuentes públicas y privadas que pueden ayudar a remplazar dichos ingresos.

“La creciente población adulta, el auge de trabajadores independientes (freelancers) y el cambio de la estructura en la seguridad social de nuestro país, son los tres aspectos que representan un desafío en nuestro país no sólo para el gobierno, sino para la protección de los ingresos de los mexicanos que está limitada al enfrentarse a una situación de incapacidad o muerte”, explica María Fernanda Munguía, head de Brokers Management en Zurich México.

El documento enfatiza el problema del aumento en el riesgo de los jóvenes a sufrir alguna incapacidad que minimice sus ingresos, ligado a que los gobiernos cuentan con menos recursos para soportar esta situación. Ante esto, se analizan tres aspectos principales: incapacidad laboral, seguridad social y trabajo.

En el primer rubro, el estudio indica que el principal reto del país es el envejecimiento de los mexicanos ligado al padecimiento de enfermedades cardiometabólicas, como diabetes, hipertensión u obesidad, y sus consecuencias que generan incapacidad, especialmente en hombres con diabetes (que padece entre 10 y 15% de la población) con complicaciones como amputaciones o problemas de movilidad (45.3%) y deficiencias visuales (26.0%), si no se trata la condición a tiempo.

“Considerando que el apoyo del gobierno por incapacidad permanente o viudez se limita a una cantidad fija mensual para las personas de bajos recursos, las brechas de protección de ingresos afectarán más a la clase media y alta (15% de la población). La proporción de la población que alcanza un ingreso medio ha aumentado durante la última década; sin embargo, no hay seguro privado o público relevante para asegurar un ingreso por encima de 35,000 pesos mensuales”, indica la firma.

Pese a la incapacidad y la seguridad social en México, el documento refiere que cada vez más mexicanos ven en el seguro una herramienta para proteger sus ingresos ante incapacidad o muerte prematura.

Los encuestados, trabajadores formalmente empleados e independientes aceptaron haber padecido una pérdida personal de ingresos derivado de tres principales condiciones relacionadas con la obesidad: ataque al corazón, cáncer o apoplejía.

Sin embargo, sólo 35% dijo tener un seguro frente a una enfermedad o discapacidad, y 34% indicó contar con algún tipo de protección en caso de muerte.

SEGUROS Y SALUD, TEMA AÚN REZAGADO

En el rubro de los seguros, particularmente cuando se trata de temas de salud, los jóvenes entre 25 y 35 años son más conscientes de la importancia de tener un seguro médico, pero para ellos, cuidar de su salud en general es algo que depende de sus ahorros.

“Sólo aquellos de 40 años o más son los que están cubiertos por el gobierno para enfrentar la pérdida de sus ingresos por alguna condición de incapacidad. Lo que significa que, en un futuro, la responsabilidad para proteger los ingresos y su salud recaerá principalmente en los mismos individuos, las empresas y las aseguradoras”, advierte el reporte.

Por ello, la firma considera que el gobierno debe apoyar en el diseño y comercialización de productos de protección transparentes y fáciles para los mexicanos, mientras que las empresas necesitan impulsar la educación financiera en sus trabajadores con métodos para informar mejor acerca de los beneficios disponibles para ellos.

“Un ejemplo de esto son las opciones de protección empresariales colectivas para protección de los ingresos de los trabajadores como complemento de los regímenes privados de pensión”, refirió.

Además, el reporte señala que las aseguradoras necesitan informar mejor a los consumidores sobre los beneficios de contar con un seguro para proteger sus ingresos adaptados a sus necesidades actuales (percepción/costo) y posteriores, después de los 75 años.

“Para intermediarios y distribuidores de seguros, no sólo es vincular en la oferta y demanda, lo importante también es asesorar y educar a los clientes (empresarios o individuos)”.

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