Mis abuelos siempre me enseñaron lo importante que es tener una visión de futuro. Es decir, imaginar dónde queremos estar dentro de algunos años: a qué aspiramos, qué queremos lograr.

Ellos me enseñaron de muchas maneras que una visión de futuro es, en realidad, un motivo para vivir. Es un anhelo, un ideal, algo por lo que vale la pena luchar. Es, en pocas palabras, lo que le da sentido a nuestra vida.

El hombre ?en busca del sentido

Viktor Frankl escribió un maravilloso libro con este título: El hombre en busca del sentido en el que vale mucho la pena leer.

Frankl nos ofrece un análisis de la vida humana en las peores condiciones (él estuvo recluido en el campo de concentración de Auschwitz). Entre muchas de las cosas que aprendió – y que concluye - está que lo que nos da la fuerza para luchar y salir adelante, lo que nos permite sobrevivir, aún en esas condiciones, es precisamente el hecho de tener una visión de futuro. Es decir: encontrar el sentido a la vida incluso allí donde parece imposible encontrarlo.

Vivir sin sentido

Paradójicamente, la gran mayoría de las personas vive su vida tratando de encontrarle el sentido y eso, desde mi punto de vista, es vivir sin sentido.

Muchos tratamos de adaptarnos a lo que la vida nos trae: a lo que la vida nos da. Muchos nos quejamos de las circunstancias en las cuales vivimos o de la falta de oportunidades que hemos padecido. Pero no estamos dispuestos a ser nosotros quienes construyamos nuestras propias circunstancias. ¿Qué le damos nosotros a la vida? ¿Qué aportamos a la sociedad?

Los mejores seres humanos

A lo largo de la historia, hay muchos ejemplos de personas, hombres y mujeres, que de una u otra manera, han logrado cambiarla. Aún cuando parecía imposible, en las peores circunstancias y condiciones. Ejemplos hay muchos y en todos los frentes –incluso, en los ámbitos más insospechados-.

No voy a mencionar a grandes personajes de la historia, que tienen el lugar que merecen, sino a otros –a personas más como nosotros– que han logrado sobreponerse a su propia condición. Por ejemplo, los deportistas paralímpicos.

Lo que quiero decir es que hay gran cantidad de personas que han trascendido no en el ámbito público, sino en el privado. Y les doy un ejemplo.

Gente grande, como mi abuelo, quien a pesar de haber fallecido hace más de 20 años, dejó una huella tan grande que aún inspira mi propia visión de futuro.

Se vive hoy ?y no en el mañana

Es cierto: una visión de futuro por sí misma es como los planos de un edificio que nunca fue construido. se quedan en la imaginación de la gente.

Pero vivir sin una visión de futuro es como construir un edificio sin planos: sin una idea de cómo se verá terminado.

Todas las grandes obras en la humanidad (artísticas, científicas o políticas) han sido el resultado de una visión, una que fue ejecutada.

Visión de futuro y nuestras finanzas personales

Muchas veces he mencionado que las finanzas personales son una herramienta. He insistido en que el dinero no es un fin en sí mismo –o no debe serlo– sino un medio para lograr lo que verdaderamente queremos lograr.

Y eso, queridos lectores, tiene que ver con nuestra visión de futuro: sin la cual, por más finanzas personales que leamos, no lograremos nada.

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