Una de las promociones más comunes y esperadas durante el Buen Fin es la de meses sin intereses, la cual permite al usuario adquirir productos o servicios con plazos diferidos que comúnmente van desde tres hasta 48 mensualidades aplicables a tarjetas de crédito bancarias, de tiendas departamentales y de autoservicio.

Aunque la mayoría de los usuarios aprovecha este tipo de promoción, la realidad es que tiene sus ventajas y desventajas, que, de no usarse de manera adecuada, pueden convertirse en una pesadilla para los cuentahabientes.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef) advirtió que una desventaja del cobro de mensualidades es que si el usuario no sabe administrar la suma de pequeñas parcialidades adquiridas bajo este esquema, puede derivar en una cantidad enorme al momento de pagar, esto provocaría un atraso en los pagos, aumentarían los intereses y el plazo a pagar se haría mucho mayor de lo que se tenía planeado originalmente.

Otra desventaja es que no se puede utilizar en aquellos productos o servicios que son menores, que se repitan los siguientes meses o en artículos que pierden su valor en un corto plazo como ropa, zapatos, juguetes o regalos; ya que al terminarlos de pagar, puede ser que el producto ya no sirva o no esté en condiciones óptimas.

Por ejemplo, si compra un perfume a 12 meses sin intereses y se lo gasta en cinco, su compra no será viable ya que seguirá pagando el producto después de que lo haya terminado de usar, por lo que esta modalidad no conviene.

En cambio, las ventajas de las mensualidades se pueden aplicar para productos o servicios cuya vida útil sea mayor al tiempo en que se pagará y que sea proporcional al tiempo en que durará el bien como puede ser electrónicos, electrodomésticos o muebles.

Joel Cortés, CEO de Kardmatch, explicó que otra ventaja —que no suele ser reconocida— de los meses sin intereses es que las instituciones bancarias otorgan puntos o recompensas por el uso de esta modalidad.

Ejemplificó con la compra de muebles: si bien no generan ninguna inversión o ahorro, son compras grandes que el usuario necesita y van a durar más tiempo del que se va a tardar en pagarlas.

“Poder pagar con una tarjeta  brinda algunos beneficios como financiar una compra sin tasa de interés y las recompensas que las instituciones ofrecen. Ni el efectivo ni el débito te dan ese plus. Realmente lo que vale la pena comprar en el Buen Fin son artículos cuya duración es mayor al número de meses que vas a financiar”, aseguró.

No todos saben usarlos

La Condusef advirtió que la mitad de los usuarios en nuestro país no administra correctamente sus pagos con tarjeta, debido a que 52% del total de los plásticos registrados corresponde a clientes no totaleros; es decir, hacen un pago menor o incluso hacen el pago mínimo.

En contraparte, 47% paga el total de su deuda cada mes y mantiene un buen manejo de sus cuentas y productos financieros.

En el 2017, los programas de promociones a meses sin intereses representaron 57% de saldo  total en las tarjetas de crédito.

Los clientes no totaleros ocupan el 49% de su saldo para este tipo de promociones, mientras que los totaleros el 82 por ciento.

De acuerdo con cifras del Banco de México, en la edición del Buen Fin 2017, la promoción de las compras hechas con tarjeta de crédito aumentó 31% en comparación con otros medios de pago, como los plásticos de débito o el efectivo, generando ventas por más de 32 millones de pesos.

En cifras a diciembre de 2017, se registraron 18,049,323 tarjetas de crédito con un saldo ejercido de 331 millones de pesos.

La Regla del minuto

En tanto, Alejandro Saracho, director general de Abundantia Training, recomendó usar la regla del minuto, es decir, antes de comprar algún producto pensar durante ese periodo si el producto es en verdad una necesidad o sólo se trata de cuestión impulsiva.

“Antes de pagar, se debe esperar un minuto, y en ese tiempo el usuario se debe preguntar si lo quiere o lo necesita, y si se da cuenta de que lo quiere, posiblemente puedes decir que lo quieres pero ahorita no es un buen momento para adquirirlo, y si lo necesitas, confirma que lo necesitas y vas y lo compras”, explicó.

Indicó que si el usuario compra algo que disminuye su valor con el tiempo es distinto a un bien que sí incrementa su valor en el tiempo.

“Si lo que compras es una televisión, conforme pasa el tiempo la televisión vale cada vez menos. Si compras un bien inmueble que tiene una promoción durante este Buen Fin, incrementará su valor y plusvalía. Dependiendo de lo que se compra va a convenir pagar más o pagarlo después”, comentó.

Una encuesta realizada por la firma Kardmatch reveló que de un universo de 2,085 encuestados, 69% declaró que prefiere obtener facilidades de pago a la hora de efectuar sus compras en lugar de recibir descuentos por pagar en una sola exhibición y que 66% ve atractivas las promociones ofrecidas por los comercios durante el Buen Fin.