Cuando la televisión se popularizó en el mundo durante la primera mitad del siglo XX, muchos auguraron la muerte del cine, dado que se argumentaba que de manera generalizada el hecho de poder ver contenido en casa, lo convertía en un formato más cómodo.

De la misma manera ocurrió con todo el avance tecnológico destinado al entretenimiento multimedia, lo que ha tenido un gran peso en los hábitos de consumo mediático de las nuevas generaciones, así como en los precios que se pagan por nuevos servicios como el video on demand o streaming.

Esta tecnología, que permite acceder a un archivo situado en un servidor de Internet sin necesidad de descargarlo antes para reproducir su contenido, se aloja en un dispositivo en forma de flujo de datos y de manera temporal, por lo que no hay que esperar a que se descargue en su totalidad para visualizarlo, destaca al respecto información de la Procuraduría Federal del Consumidor.

En México, el servicio se popularizó (como en otras partes del mundo) gracias a Netflix; sin embargo, las opciones en el mercado son muchas y se centran cada vez en más nichos de público para quienes ya no sólo importa el precio, sino la cantidad y calidad del contenido.

Cambio de hábito

Para entender lo que ofrecen actualmente los servicios de streaming, hay que hablar de los hábitos de consumo del público, que han cambiado de manera importante cómo se ve la televisión no sólo con respecto al siglo pasado sino a la década anterior.

En el 2010, por ejemplo, 30% de los consumidores de estos servicios dijo ver contenidos al menos una vez al día, mientras que para el 2015 esta proporción pasó a 50%, lo que se traduce en al menos seis horas a la semana para ver películas o series, casi el doble respecto del 2011, destaca el estudio TV and media 2015. The empowered TV and Media Consumer’s Influence , de la empresa de telecomunicaciones Ericsson.

El documento, además, destaca cómo los Millennials han influido en el auge de estos servicios, ya que los encuestados de 16 a 34 años (de países entre los que se encuentra México) utilizan 53% del tiempo dedicado a ver videos, a contenidos vía streaming, principalmente en sus smartphones, laptops o tabletas.

Sin embargo, quizá el hábito de consumo más llamativo es el llamado binge, equivalente a un maratón, que representa la acción de ver múltiples episodios de una serie en una sola ronda y que 87% de los encuestados realiza al menos una vez a la semana. En este sentido, los servicios de streaming son los que satisfacen estos hábitos, ya que incluso la televisión por cable no suele poner a disposición una visualización de contenidos de esta manera.

La importancia del contenido

La incursión de Netflix forjó un parámetro que para la competencia ha sido difícil lidiar. Este servicio se ha caracterizado por equilibrar series con cine comercial y en menor medida de autor, además de videos musicales.

En México, si bien varios competidores tienen un catálogo que se asemeja al del gigante californiano, han buscado enfocarse en necesidades desatendidas.

El estudio de Ericsson enfatiza en las dificultades para encontrar contenido, ya que ésa es una de las principales carencias de los servicios de televisión pública y privada desde el punto de vista de los encuestados, ya que 62% considera enfrentarse a este obstáculo diariamente.

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