En la vida de una persona, tomar decisiones se convierte en una actividad diaria; desde elegir la mejor ruta para llegar al trabajo o casa, la ropa que se ocupará ese día, hasta la elección de un platillo para la hora de comida. En el aspecto financiero, tomarlas tiene mucho que ver con la educación financiera que se tiene.

Según expertos, saber cuándo es un buen momento para invertir sus ahorros, solicitar un crédito para cubrir alguna eventualidad o inyectar dinero en algún negocio no es una tarea sencilla, ya que existen varios factores que determinan la resolución final.

María José Roa, investigadora del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, indicó que la mayoría de las personas tiene que enfrentarse a decisiones financieras, las cuales suelen ser muy complejas.

Se supone que a la hora de tomar decisiones financieras los agentes consideran toda la información disponible, la analizan y además toman sus decisiones con base en la obtención un objetivo económico (...); sin embargo, los psicólogos nos han estado dando directrices muy valiosas a la hora de entender cómo los individuos adquirimos y usamos la información a la hora de tomar resoluciones , comentó la experta.

Según la investigadora, la mayoría de las personas tenemos una racionalidad limitada; es decir, tenemos ciertos sesgos cognitivos que hacen que sea imposible procesar toda la información que nos brindan las instituciones financieras.

No obstante, reconoció que aquellas personas que poseen mayor capacidad cognitiva suelen tener una buena actividad en el mercado de acciones, mejor manejo del crédito, mayor diversificación de portafolio, menor riesgo, ganancias superiores y errores financieros mínimos.

Hay ciertos aspectos psicológicos de las personas que aunque la información esté ahí disponible y sea relevante muchas veces no le hacemos caso. Lo que explican (los psicólogos) es que efectivamente debido a estos sesgos psicológicos y cognitivos, las personas suelen a tomar atajos que afectan la estabilidad de sus finanzas , comentó.

Controle sus impulsos

Otro factor que afecta la toma de decisiones financieras son las emociones, ya que se encuentran presentes en todas y cada una de las actividades que realizamos en el día a día, y tener el control de ellas es un elemento clave para el desarrollo de todas las áreas de nuestra vida.

Para Berenice Naranjo, directora administrativa del Instituto de Finanzas Personales, las emociones son un aspecto muy importante en el momento de tomar decisiones financieras.

Es muy común pensar que esto no se relaciona o que tiene poco que ver y pensamos que el manejo de las finanzas personales es lógica, números, disciplina y reglas. Aunque no lo parezca, la inteligencia emocional es una excelente herramienta para crear, reforzar hábitos y romper patrones que alteren el equilibrio de nuestras finanzas , comentó.

Enfatizó que las emociones se ven reflejadas e impactan directamente en nuestras decisiones a la hora de hacer las compras, fijar nuestros objetivos de ahorro, al estudiar y realizar inversiones. Es por esto que perder el control de éstas lo puede llevar a perder el control de la objetividad y, con ello, una posible catástrofe económica .

La directora indicó que al tomar decisiones financieras es de suma importancia que nuestras emociones se encuentren estables y controladas, ya que debemos aprender a razonar fríamente los asuntos de dinero, desarrollar al máximo nuestra capacidad de análisis y observación, estudiar los pros y contras de cada situación para cumplir con las aspiraciones y metas.

Además, explicó la importancia de hacer una introspección que le permitirá analizar qué tipo de relación lleva con el dinero, qué sentimientos le genera, tanto buenos como malos, para poder saber cómo contrarrestar los erróneos y sacar provecho de los acertados.

Una vez que identifique sus sentimientos, es mucho más fácil elaborar, crear, ejecutar el plan, o tomar la decisión financiera que mejor se adapte a sus necesidades, aspiraciones y sueños, es como diseñar un traje a la medida que le permitirá cumplir con sus objetivos .

No existe en el mundo una herramienta de medición de inteligencia emocional y mucho menos de emociones, ya que cada persona es diferente y reacciona, siente, vive y experimenta de manera distinta, por eso es indispensable responder con honestidad a nuestra introspección, no hay quién nos juzgue. Lo que me funcione a mí puede no ser funcional para otras personas. Eso lo hace una tarea muy difícil para cada ser humano , abundó.