Hay muchísimas personas que trabajan por objetivos: honorarios, proyectos, comisiones, propinas, etcétera y, por lo tanto, nunca saben a ciencia cierta cuánto dinero recibirán cada mes.

En algunas ocasiones, además, sus ingresos son volátiles y dependen mucho de la temporada. Esto significa que tienen que batallar por semanas hasta que finalmente, cuando llega el ansiado día en el que reciben el gran cheque, ven cómo ese dinero se evapora rápidamente. Y a empezar de nuevo.

UN CÍRCULO VICIOSO

Como podemos imaginar, esto implica problemas importantes. El primero tiene que ver con el aspecto psicológico: es muy desconcertante vivir semanas de espera para obtener una recompensa (nuestro ingreso) que se va como humo. Nos pone fuera de sintonía con el patrón que sigue el mundo. Y este aspecto nos lleva a desesperarnos y a pensar que no hay nada que podamos hacer para tener una vida financiera más ordenada.

Esto nos mete en un círculo vicioso que no nos permite arribar a puerto seguro. De alguna manera, me recuerda mucho a La Odisea, el famoso poema épico de Homero. Quienes lo han leído recordarán la gran cantidad de complicaciones a las que se enfrenta Ulises, las cuales no le permiten llegar a casa.

Siempre pensamos en el siguiente pago que nos rescate, y nos decimos: Cuando obtenga el siguiente cheque, entonces haré tales y cuales actividades . Pero ¿qué pasa si el siguiente proyecto no se vuelve realidad? Hay un gran riesgo de que nos ahoguen los gastos comunes. Si queremos tener una vida regular con un ingreso irregular, tenemos que encontrar la manera de que nuestro barco no sólo no se hunda, sino llevarlo a puerto seguro en términos de nuestras metas financieras. No es sencillo: a Ulises le costó mucho trabajo llegar a casa. Pero lo logró.

Si tenemos que vivir con un ingreso irregular, tenemos que encontrar algunas estrategias que nos permitan lograr que nuestra estabilidad financiera no se vea comprometida. Es decir: lograr que el dinero con el que contamos para vivir (y gastar) se comporte de una forma más estable (por no decir: predecible). Tenemos que implementar mecanismos que nos permitan aligerar el peso del barco, en caso de una tormenta en nuestra travesía.

¿Cómo hacer predecible ?un ingreso irregular? ?¿No es una contradicción?

Aunque parece contradictorio, existen maneras de planear nuestras finanzas personales, de tal manera que podamos contar con un flujo de dinero regular para cubrir nuestras necesidades básicas.

Presupuestar sobre el dinero que ya tenemos, no sobre el que pensamos tener.

De alguna manera, las personas están acostumbradas a presupuestar sus gastos con base en el dinero que van a recibir durante ese mes. Los empleados, por ejemplo, que reciben un ingreso irregular planean de esta forma, en lugar de presupuestar con el dinero que ya ganaron el mes pasado, es decir, dinero que ya está en la bolsa.

Cuando uno tiene un ingreso irregular no puede pensar así. Si uno analiza, se dará cuenta de que éste es el origen de muchas de las situaciones descritas anteriormente. Si pensamos, notaremos que hoy estamos gastando dinero que no hemos ganado. Nuestros ingresos futuros, aquellos que esperamos obtener, serán utilizados para pagar lo que estamos comprando hoy.

Por eso, cuando recibimos el tan esperado cheque, ese dinero se nos va como espuma. Porque ya nos lo habíamos gastado.

Claramente tenemos que cambiar eso de manera radical. Dar un giro de 180 grados a esta situación de tal forma que primero tengamos el ingreso en la bolsa y, a partir de entonces, decidamos cómo utilizarlo. Es decir: convertir el círculo vicioso en uno virtuoso. Sé que romper este esquema implica un gran esfuerzo para aquellas personas que ya han vivido durante un tiempo en este círculo vicioso. Porque cada vez que reciban dinero, además de pagar sus cuentas, tendrán que ir ahorrando poco a poco. Pero –estarán de acuerdo conmigo- es la única solución de fondo.

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