En la primera parte hablamos del círculo vicioso del presupuesto. Es decir, de la tendencia que tenemos de presupuestar el ingreso que vamos a recibir (o que esperamos recibir) y no el que ya tenemos en la mano. Nuestra primera prioridad es romperlo y convertirlo en uno virtuoso.

Una vez que lo hemos logrado, lo cual no es fácil y seguramente nos llevará algún tiempo, podemos comenzar a aplicar algunas otras estrategias.

Nuestros gastos esenciales

Es muy importante aprender a identificar claramente aquellos gastos que son obligatorios y de los que no podemos prescindir (luz, agua, renta o hipoteca, alimentación básica, deudas) de aquellos que se refieren a cosas que ayudan a mejorar nuestra calidad de vida (alimentos caros, entretenimiento, restaurantes, vacaciones, ropa).

Hagamos una lista y reflexionemos: ¿qué porcentaje de nuestro ingreso del año pasado representan nuestros gastos esenciales?

La regla de 60%

Esta metodología nos dice que idealmente debemos destinar 60% de nuestros ingresos para sufragar nuestros gastos esenciales.

El 40% restante se puede utilizar de la siguiente manera:

1. El 10%, para gastos irregulares tales como reparaciones de automóviles, Predial, inscripciones escolares o primas de seguros.

2. Otro 10% para diversiones, vacaciones o aquellas pequeñas cosas que dan sentido a nuestra vida.

3. Por lo menos tenemos que destinar 10% a nuestro ahorro para el retiro.

4. El 10% restante lo podemos asignar a un fondo de emergencias.

Claro que muchas personas no se ajustan a esto. Habrá quienes tengan gastos esenciales que representen 50% de su ingreso, por ejemplo. En este caso, podemos jugar un poco con el resto de los porcentajes, de manera tal que tengamos una vida que vaya enfocada a lograr aquellas cosas que verdaderamente son importantes para nosotros.

Lo mismo cuando ocurre lo contrario y nuestros gastos esenciales representan más de 60% de nuestro ingreso. Podemos ajustar un poco algunos de los porcentajes hacia abajo, sin duda alguna. Pero también es una señal de que debemos pensar en cómo podemos obtener más clientes o expandir nuestros servicios y valor agregado, para así aumentar un poco nuestros ingresos.

Cabe mencionar que en un principio, hasta que hayamos roto el círculo vicioso al cual nos hemos referido, deberíamos destinar el total de nuestro ingreso esperado para cubrir esos gastos esenciales. Los excedentes que tengamos, entonces, los podemos destinar a las demás categorías.

Por otro lado, si tenemos deudas, tenemos que entender que salir de ellas es un prerrequisito para salir de ese círculo vicioso. Por lo tanto, cualquier excedente, después de haber cubierto los gastos esenciales, debe destinarse a su pago.

Cómo tener el fondo ?de emergencias ideal

Las personas que trabajan por su cuenta, aún cuando lo hacen en un proyecto específico, no recibirán una liquidación cuando éste termine. Es decir: existe la posibilidad de que estén sin ingresos por un tiempo.

Los empleados con contrato indeterminado, por el contrario, tienen una liquidación que en el peor de los casos es equivalente a tres meses de ingresos, pero puede representar mucho más (una persona con dos años de antigüedad laboral bien podría percibir una liquidación que le cubra sus gastos esenciales por seis meses. Claro, si es que no tiene deudas importantes.

Desde mi punto de vista, una persona con ingresos irregulares debería buscar construir un fondo de emergencias que sea suficiente para cubrir entre nueve y 12 meses de gastos. Claro que esto se logra poco a poco: cuando hemos roto el círculo vicioso, entonces podemos aplicar la regla de 60% para empezar a construirlo, poco a poco.

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