Los sistemas pensionarios de beneficio definido se fundamentan en el equilibrio actuarial entre los jóvenes que financian el sistema con sus aportaciones, y los adultos mayores que reciben las pensiones.

En la medida que este equilibrio se altera, los sistemas se hacen inviables.

¿Cuál es la situación demográfica de la población mexicana?

Actualmente, las personas mayores de 64 años en México equivalen a poco más de 9% de la población en edad activa (15 a 64 años).

Según proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) para el 2050 representarán 34% de la población activa, siendo en total más de 32 millones de mexicanos mayores de 64 años.

Asimismo, la esperanza de vida promedio al nacer se incrementará de 75 años en el 2009 a 82 años para el 2050.

Lo anterior generará fuertes presiones para los esquemas de seguridad social del país, ya que el número de individuos en etapa de retiro se incrementará de forma importante, además de que tendrán una mayor esperanza de vida.

En este aspecto, es de gran importancia contar con un sistema pensionario basado en la contribución definida y capitalización individual.

¿Cómo colabora el sistema de cuentas individuales a mitigar los efectos del envejecimiento demográfico?

En los sistemas de capitalización individual y contribución definida, como el que administran las afores, las aportaciones realizadas por los trabajadores se acumulan en una cuenta individual, para constituir el patrimonio que en el momento del retiro proporcionará el pago de una pensión.

El monto de la pensión es determinado por las aportaciones efectuadas, el monto de las aportaciones, el tiempo que se cotiza al sistema y por los rendimientos generados.

De esta forma, cada trabajador obtiene un beneficio al momento del retiro directamente proporcional a su carrera laboral, aislando el pago de su pensión de la situación demográfica del país, y a su vez, asegurando la viabilidad financiera del esquema.

¿Qué es el llamado bono demográfico?

En el marco de la transformación demográfica del país, se presentará una ventana transitoria de oportunidades que permanecerá abierta en el curso de las próximas tres décadas, cuando la población dependiente represente menos de 50% de la población en edad activa.

Esta relación es conocida como bono demográfico.

Para aprovechar este bono demográfico, es necesario generar las condiciones adecuadas para la inversión productiva, y la creación de un mayor número de empleos formales.

Es aquí donde vuelve a cobrar relevancia contar con un sistema previsional basado en la capitalización individual.

¿Cómo impactan las inversiones de las siefores en el desarrollo económico del país?

Los recursos gestionados por las afores se han convertido en el principal detonante de la inversión productiva y al cierre del mes de marzo, más de 28% de las emisiones mexicanas de deuda de largo plazo no gubernamental se encuentran en los portafolios de las sociedades de inversión de fondos para el retiro (siefores).

En particular, la canalización de recursos al sector de infraestructura representa 27% del total en circulación de instrumentos de esta clase.

Finalmente, es importante mencionar que teniendo en cuenta los cambios demográficos que la población mexicana experimentará, las administradoras de fondos para el retiro han desarrollado sus estrategias de inversión, de acuerdo con las necesidades que sus afiliados tendrán en el futuro.

De ahí la importancia de adecuar los plazos y buscar nuevas alternativas de inversión de los recursos que administran, con el objetivo de lograr incrementar el rendimiento esperado, coadyuvando así a la formación del patrimonio previsional de los trabajadores mexicanos para el momento de su retiro.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org