Comentamos ampliamente en la primera parte de esta serie que la consolidación de deudas, por lo general, no representa una solución viable para la mayoría de las personas ya que no resuelve el problema de fondo: el motivo por el cual cayeron en un nivel de endeudamiento serio.

Sin embargo, como toda regla, existen algunas excepciones en las cuales, a pesar del riesgo, sí vale la pena consolidar deudas. Antes de describirlas, tengo que dar un simple consejo: si deciden utilizar la consolidación de deudas, una vez que paguen sus tarjetas de crédito, llamen para cancelarlas y córtenlas por la mitad. No dejen que su problema vuelva a crecer para volverse peor.

PRÉSTAMO EN LA EMPRESA

Algunas empresas –pocas, desafortunadamente– ofrecen a sus empleados como prestación la posibilidad de obtener préstamos con una tasa de interés muy baja.

Alguna vez trabajé en una compañía que ofrecía dos tipos de créditos. Con el préstamo a corto plazo podías tener acceso hasta tres meses de sueldo sin intereses. Pero se tenía que pagar a más tardar en un año.

Había otro tipo de crédito que era aún mejor: préstamo de consumo duradero, mediante el cual la empresa prestaba hasta seis meses de sueldo con una tasa de interés de Cetes más 3 puntos porcentuales.

Mucha gente lo ocupaba para comprar un automóvil, ya que el préstamo era muchísimo más barato que cualquier crédito bancario.

Utilizar un préstamo de este tipo para la consolidación de deudas puede ser de gran ayuda porque nos puede permitir un ahorro enorme de intereses.

TRANSFERENCIA DE SALDOS ?CON INTERÉS PROMOCIONAL

Hay tarjetas de crédito en México que ofrecen la posibilidad de realizar una transferencia de saldos con una tasa de interés de 0% los primeros seis meses. Esto también se puede aprovechar para lograr una reducción importante en el monto de nuestra deuda.

Es importante, sin embargo, verificar qué pasa después de estos seis meses: algunas instituciones mantienen una tasa preferencial (ya no cero, pero a un nivel razonable) mientras que otras regresan a la tasa de interés normal que cobran a todos sus tarjetahabientes. Hay que tener cuidado con esto, para que no resulte ser peor el remedio que la enfermedad.

EL APOYO FAMILIAR

En algunas ocasiones, la familia puede ser un apoyo invaluable para poder hacer una consolidación de deudas. Sin embargo, tenemos que tener un cuidado muy grande cuando acudimos con un ser querido para que nos ayude. Nuestro compromiso con él o ella tiene que ser mucho mayor que con un banco.

En este sentido, es importante firmar un pagaré y documentar los términos del préstamo que nuestro familiar nos está haciendo, para que después no vaya a existir ningún problema.

Es importante también que todos los pagos sean mediante depósito a la cuenta de nuestro familiar para contar con documentos que comprueben que se realizó cada uno de los pagos.

La familia es lo más importante que tenemos y perder la confianza y el cariño de un ser querido por temas de dinero es una de las cosas más lamentables que existen en la vida.

Antes de terminar este artículo quiero enfatizar que la consolidación de deudas no resuelve el problema de fondo y que, si aun así queremos tomar ventaja de alguna de estas posibilidades, debemos hacerlo con sumo cuidado.

Cancelemos todas nuestras tarjetas de crédito después de liquidarlas con el importe del préstamo de consolidación: si no lo hacemos, el riesgo de caer en un problema aún mayor es muy grande.

Perder el cariño de un familiar o la confianza de la empresa para la cual laboro sería algo tan grave que no quisiera ni pensarlo.

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