Los países emergentes enfrentan una crisis de credibilidad, fundamentalmente por dos eventos que los han marcado: el primero es la reducción de los montos a comprar por parte de la Reserva Federal, que hace 40 días eran 85 billones de dólares al mes y hoy son 65 billones. El segundo, que la economía más representativa e importante del bloque emergente va a crecer menos de lo esperado.

El cambio en la política monetaria estadounidense es relevante porque al haber menos liquidez en ese mercado, las tasas empezarán a subir. De hecho, ya lo han hecho y muchos flujos que estaban en economías emergentes, financiando temporalmente con el atractivo de obtener mejores réditos, han decidido regresar y refugiarse en bonos del Tesoro; esto ha provocado dos cosas: fundamentalmente, depreciación del tipo de cambio de todas las monedas emergentes frente al dólar y baja en los principales índices de estos mismos países.

Lo que sucede en Argentina es una situación extraordinaria y no necesariamente esa historia se repetirá en las demás economías; en Turquía también las cosas se han complicado demasiado, pero sus finanzas públicas son débiles. En el caso de México, el contagio es normal, porque la aversión al riesgo también ha provocado salida de capitales; sin embargo, nuestra situación en el mediano y largo plazo será mucho mejor, gracias a nuestras finanzas sanas. Vale la pena acotar que la única moneda que se ha fortalecido en estas últimas dos semanas es el dólar estadounidense, todas las demás se han debilitado frente a ésta.

La desaceleración en China afecta a un gran bloque de países emergentes, sobre todo en el Cono Sur, que están muy ligados a ellos, porque les venden materias primas y productos agropecuarios que vulneran su dinamismo económico.

Esta combinación de factores, sin duda, aportará volatilidad en los próximos tres o cuatro meses y pienso que se diferenciarán teniendo oportunidad de mejorar hacia el segundo trimestre países como México, que además de tener fortaleza financiera, cuenta con una estrecha relación con Estados Unidos, que por supuesto está creciendo y seguramente nos jalará . Estados Unidos puede crecer cerca de 3% en el 2014 y repercutir en el desarrollo mexicano, para llevarlo hasta 3.6 por ciento.

TIPO DE CAMBIO

Sigo pensando que el tipo de cambio debajo de 13.00 pesos es compra y por arriba de 13.30 pesos es venta; asimismo, pienso que la Bolsa mexicana de aquí a diciembre luce atractiva, aunque en el corto plazo la volatilidad y pérdidas pudieran acentuarse más.

El autor de esta colummna es Director General de Somoza, Musi y Asociados. Síguelo en Twitter: @SomozaMusi