En mi colaboración anterior hablé acerca de lo importante que es hacer una revisión de nuestros objetivos por lo menos cada trimestre (como muchas empresas) para poder corregir, en caso necesario, el rumbo. Pero también un recuento y una evaluación de fin de año, ya que nos sirve no sólo para ver cómo nos fue, sino que es una herramienta que nos permite plantear mejor nuestros objetivos (no propósitos) de cara al siguiente año.

Pero creo que hay que ir un poco más allá en el ejercicio de evaluación e incorporar nuestros sentimientos acerca del dinero y lo que éste nos genera. En este sentido recomiendo a los lectores hacerse las siguientes preguntas y contestarlas por escrito:

  1. ¿Cómo manejas tu dinero? ¿Estás contento con la forma como lo haces?
  2. ¿Hablas de dinero con tu pareja y establecen objetivos en común? ¿Sabes cómo maneja sus finanzas tu pareja?
  3. ¿Cuáles son las áreas problemáticas con tu dinero?
  4. ¿Cuáles son tus actitudes acerca del dinero? Al hablar de actitudes podemos también incorporar reacciones, por ejemplo: ¿Qué pasa cuando te enfrentas a una emergencia que requiere dinero para enfrentarla?
  5. ¿Sientes que tienes seguridad financiera? ¿Por qué sí o por qué no?
  6. ¿Cómo te sientes acerca de cómo se ha desenvuelto tu vida financiera? Aquí habrá que abundar: ¿Tienes ahorros? ¿Un fondo para emergencias? ¿Has construido deudas o patrimonio?
  7. ¿Cuáles son las cosas que has venido ignorando en tu vida? No te limites sólo al aspecto financiero, sino a todos tus objetivos, pero sí trata de ser lo más honesto posible.
  8. ¿Qué aspectos financieros te ponen tenso? ¿Cuáles te hacen sentir bien?
  9. ¿Sobre qué temas financieros sientes que te hace falta un conocimiento mayor?
  10. ¿Cuáles son los principales errores que has cometido con tu dinero y qué has podido aprender de ellos?
  11. ¿Cuáles son tus éxitos financieros y qué has aprendido sobre ellos?
  12. ¿Qué conductas tienes que reforzar y cuáles tienes que modificar?
  13. ¿Sabes verdaderamente cuánto dinero ganas, incluyendo todos los ingresos adicionales, como por ejemplo, fondo de ahorro o planes de retiro con aportaciones de la empresa?
  14. ¿Sabes en realidad cuánto y en qué gastas? Escríbelo.
  15. ¿Cuánto tienes y cuánto debes? ¿De qué tamaño es tu patrimonio?
  16. ¿Qué pasaría con tu familia si mañana les faltaras? ¿Están adecuadamente protegidos?
  17. ¿Cuáles son los eventos que más podrían afectar tu patrimonio? Por ejemplo, un tema de salud, un terremoto o inundación, un accidente automovilístico con terceros afectados, etcétera. ¿Estás adecuadamente protegido?

Estas respuestas escritas ayudan mucho a indicarnos cuál es nuestra situación financiera actual, pero además nos pueden dar claridad acerca de qué es lo que tenemos que hacer a continuación para mejorarla.

Siempre me gusta insistir que las finanzas personales son sólo una pequeña parte de nuestro plan de vida, pero una muy importante.

El dinero es importante para poder vivir, pero también para cumplir objetivos, sueños, cosas que queremos hacer. No es nunca un fin en sí mismo. No nos debe generar estrés, sino al contrario: un gran placer cuando vemos uno de esos objetivos cumplidos. Hay que tener esto claro y nunca confundir las cosas.

Suscríbete