Para casi cualquier padre de familia, el poder brindar a sus hijos la oportunidad de una formación universitaria es una aspiración y una meta a alcanzar. Es también una oculta o manifiesta preocupación de todo padre la posibilidad de que su hijo no quiera estudiar.

Ya sea porque nuestros hijos perciban que no existe una utilidad práctica en la educación superior o porque desean incorporarse rápidamente a la vida productiva, la posibilidad de que pudiendo estudiar nuestros hijos no deseen hacerlo, nos angustia enormemente.

Aunque reconocemos que la educación superior en sí misma no garantiza el acceso a un empleo futuro bien remunerado, los padres intuimos que sin esa educación las posibilidades de alcanzarlo serán extraordinariamente limitadas. Y esa intuición está plenamente fundada: es de hecho la educación superior, de acuerdo a datos de la OCDE, el nuevo gran discriminador económico y consecuentemente social en los países, porque las diferencias de ingreso promedio entre los grupos de población que tienen esta educación y quienes no acceden a ella es enorme.

Considerando los patrones de conducta e independencia que presentan hoy los jóvenes respecto de sus padres, ¿hay algo en las investigaciones de economía conductual que nos pueda ayudar para ejercer una influencia positiva que refuerce en nuestros hijos el objetivo personal de estudiar?

De acuerdo con estudios realizados por el Centro de Desarrollo Social, de la Escuela de Trabajo Social George Warren Brown, existen mecanismos para influir en este sentido en nuestros hijos.

Se trata del fenómeno de socialización familiar de valores, como medio para provocar la internalización y apropiación de esos valores en los individuos desde una edad temprana.

Imaginen que la familia empieza a planear sus vacaciones para dentro de un año.

Se discute y decide el destino, se hacen explícitos los ahorros que la familia deberá hacer para poder tener ese viaje; se comentan y planean las actividades a realizar; se marca en el calendario las fechas y los días que faltan para el viaje: es decir se socializa familiarmente el evento. El resultado de hacerlo es que será muy poco probable que al llegar los días previos a la vacación alguien diga que no quiere ir. Pues de acuerdo con este estudio comentado, lo mismo ocurre con la educación.

¿Qué podemos hacer?

La investigación encontró que aquellas familias que planean financieramente la educación de sus hijos y socializan con ellos este esfuerzo económico, platicando desde que son pequeños al respecto, la proporción de jóvenes que NO desean estudiar disminuyen sensiblemente. Ello, con independencia del nivel de apoyo económico que le es posible a cada familia. No se trata sólo del ahorro en sí mismo; pues si bien este fenómeno tiene que ver por supuesto con la planeación financiera, está directamente relacionado con imbuir en nuestros hijos el valor de la educación. Se trata de que nuestros hijos crezcan haciendo suyo el valor de la educación y lo que representa.

Esto ocurre cuando las familias establecen desde que sus hijos son muy pequeños un plan de cuáles son los medios que de que disponen para apoyar la educación superior de sus hijos y lo platican con ellos; cuando desde muy temprana edad se busca que empiecen los niños a definir las actividades que les gustan y les mueven, y se les ayuda a entender las carreras que pueden estar asociadas a esos intereses; cuando se les ayuda a conocer su posibilidades y a fijar objetivos de estudio a largo plazo; cuando se hace evidente el impacto en calidad de vida futura al contar con educación superior.

Estas sencillas prácticas refuerzan el concepto en nuestros hijos y hacen que el valor de la educación superior se internalice, lo hagan propio y lo reconozcan como deseable.

Si logramos que nuestros hijos crezcan con esta visión, y además inculcamos en ellos la pasión por lo que decidan hacer, podemos confiar en que estamos incrementando sensiblemente sus posibilidades de éxito.

*El autor es politólogo, mercadólogo y especialista en economía conductual. Es Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

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