( Quinta parte de seis)

Invierte con inteligencia

La inversión adecuada de tus recursos los protege contra la inflación, pero lo más importante: les permite crecer con el tiempo. Esto es la clave para construir tu patrimonio y alcanzar tus metas de vida.

Hay muchas maneras de invertir, unas que tienen riesgos añadidos al buscar atajos . Yo prefiero no correr riesgos adicionales (únicamente los inherentes a la naturaleza de los mercados financieros).

De hecho, se ha demostrado por muchos estudios que la manera más segura de alcanzar tus metas es mediante la construcción de un portafolio de inversión que sea consistente con tu horizonte de inversión y con tu tolerancia al riesgo.

Todos tenemos metas de corto plazo (como irnos de vacaciones en dos años) o de largo plazo (ahorrar para nuestro retiro dentro de 30 o 40 años). Es claro que la forma de invertir el dinero para ambos objetivos debe ser muy distinta.

Para el corto plazo, el tiempo no está de tu lado, por lo cual debes elegir instrumentos poco volátiles. La prioridad no es el rendimiento, porque de todas maneras no habrá mucho, sino conservar en la medida de lo posible el poder adquisitivo.

Para el largo plazo, sin embargo, sobre todo periodos muy largos, puedes asumir un poco más de volatilidad para lograr mayor rendimiento. La clave es hacerlo siempre dentro de tu tolerancia al riesgo.

Hay personas que se sienten cómodas invirtiendo a plazos largos la totalidad de sus recursos en acciones. Saben que a la larga su dinero crecerá mucho más, pero también que el camino podrá ser tortuoso, con alzas y bajas muy pronunciadas.

Hay otras que no pueden tolerar esos vaivenes; se trata de dormir tranquilo también. Además, muchas personas se ponen nerviosas cuando ven caídas pronunciadas y su instinto de supervivencia les hace vender en el peor momento. Ahí es cuando pierden mucho dinero.

Mucha gente lo olvida y busca un mayor rendimiento, pero no toma en cuenta el riesgo adicional. Por eso una máxima en inversiones es: primero el riesgo y luego el rendimiento.

En otras palabras, primero tenemos clara nuestra tolerancia al riesgo. Fijamos el riesgo máximo que podemos asumir. Entonces sí, buscamos un portafolio que pueda maximizar el rendimiento potencial, pero sin exceder ese nivel de riesgo.

Obviamente este portafolio debe estar diversificado en distintos instrumentos: en acciones de empresas (Bolsa), no sólo de México, sino de todo el mundo, pero también en instrumentos de deuda emitidos por gobiernos o por empresas privadas también de distintos países. Podemos integrar, además, otro tipo de activos, como fideicomisos de inversión en bienes raíces o incluso metales preciosos. Esta diversificación es clave y ayuda a reducir el riesgo y encontrar esa combinación que sea más eficiente para nuestras metas.

En el largo plazo, independientemente de los vaivenes de los mercados, cada tipo de activo tiene un nivel de volatilidad histórica (riesgo) y también un rendimiento que nos sirve de guía. Por ejemplo, podemos saber qué rendimiento histórico ha pagado el índice de la Bolsa Mexicana de Valores, o el S&P 500 en Estados Unidos, o bien un índice de bonos de mercados emergentes, incluso el oro o la plata. También podemos ver cómo ha sido la volatilidad en los precios de esos activos. Con esos datos se construye el portafolio adecuado a nuestras metas, pero es verdad que el mundo cambia y también habrá que hacer ciertas suposiciones, porque no siempre se van a comportar como en el pasado.

Es importante conocer qué rendimiento potencial tiene nuestro portafolio de inversión, y qué riesgo estamos asumiendo.

En Internet se pueden encontrar muchos modelos de portafolios de inversión de largo plazo para inversionistas conservadores, moderados o agresivos que se pueden replicar fácilmente en México con fondos de inversión accesibles para todo el mundo, o bien con ETF que son mucho más eficientes y que se pueden comprar a través de casas de Bolsa en línea.

Obviamente en un portafolio diversificado cada instrumento tendrá rendimientos distintos. Esto puede modificar el riesgo. De repente un portafolio que estaba invertido 70% en acciones y 30% en instrumentos de deuda puede fácilmente cambiar su composición. Por eso es importante hacer un monitoreo constante y hacer los ajustes necesarios. Dependiendo de la composición y el tamaño se puede hacer una vez al año nada más, pero en otros casos será conveniente hacerlo trimestralmente o cuando hay ajustes importantes en los mercados.

El riesgo no es malo y además se puede controlar, pero si vamos más allá de lo que podemos tolerar, ahí es cuando tomamos decisiones equivocadas y podemos perder mucho dinero.

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