En mi columna anterior hablé cómo muchas personas se han gastado su aguinaldo desde antes de recibirlo, ya sea en compras durante el Buen Fin o bien a través de deudas que han acumulado durante el año. Si este es tu caso, no tendrás más remedio que utilizarlo para pagarlas, ojalá te sirva para reducirlas de manera significativa.

Otras ya tienen planeado gastarlo en la cena de Navidad, en las celebraciones y en algunos regalos. Al tener un ingreso limitado durante el año, no tienen más remedio que sufragar los gastos adicionales propios de la época con ingresos que también son propios de ella. Esto funciona aunque no es lo ideal: los gastos irregulares, como predial, vacaciones, inscripciones escolares, chequeo de salud o regalos deberían incorporarse a nuestro presupuesto mensual (una parte cada mes) de tal manera que cuando llegue el momento, no tengan impacto alguno en nuestro flujo de efectivo.

Afortunadamente, hay otras personas para las cuales el pago de aguinaldo sí representa un dinero extra que se puede aprovechar de muchas maneras, entre ellas:

  1. Hacer un pago anticipado a nuestro crédito hipotecario, que es una deuda de largo plazo. Esto nos puede ahorrar una cantidad significativa en intereses y además puede permitirnos pagarlo de manera mucho más rápida (la sensación de estar libre de toda deuda es realmente maravillosa).
  2. Iniciar o completar nuestro fondo para emergencias. Es impactante la cantidad de personas que no tienen ningún colchón para imprevistos, pero todavía es más alarmante que muchos piensan usar su tarjeta de crédito para emergencias . En realidad, cuando sucede un hecho que no podemos planear y que causa un impacto en nuestro patrimonio (por ejemplo, perder el empleo o un cliente importante) lo que menos necesitamos son deudas. Por otro lado hay algunas cosas que no se pueden pagar con tarjetas, como un abogado en caso de que nos veamos involucrados en un atropellamiento accidental. El fondo para emergencias es una parte muy importante de las finanzas personales y además es necesario incrementar nuestra cultura de previsión.
  3. Aprovechar los beneficios fiscales del ahorro para el retiro, ya sea a través de ahorro voluntario en la afore o en un plan personal de retiro. Yo personalmente uso una parte de mi aguinaldo de esta manera y la devolución de impuestos que obtengo cada año, resultado de mis deducciones personales, la reinvierto (va también a mi plan de retiro). Desde luego es dinero que no puedo tocar, ni quiero hacerlo: está etiquetado para mi futuro.
  4. Iniciar un fondo para la educación de nuestros hijos. Una prioridad de muchos padres es garantizar que sus hijos tengan las mejores oportunidades posibles. Pero pocos son quienes realmente hacen un ahorro para ello o contratan un seguro educacional que les permita, precisamente, garantizar una cantidad para este objetivo, pase lo que pase. Si este es tu caso, considera seriamente esta posibilidad.
  5. Invertir para construir patrimonio. Hay muchas maneras de hacerlo: desde poner un negocio propio, comprar una franquicia o simplemente ponerlo a trabajar en instrumentos financieros, a través de un portafolio diversificado acorde con nuestro horizonte de inversión y tolerancia al riesgo.
  6. Hacer realidad una de nuestras metas. El dinero es para eso: para cumplir objetivos de vida. Para alcanzar sueños, alineados con nuestras prioridades. No hay mayor satisfacción en la vida que ver una gran meta realizada.

Algunas personas podrán hacer varias cosas con su aguinaldo: gastarán una parte y buscarán hacer alguna de estas cosas con la otra. Se vale, siempre que sea una decisión consciente.

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