En ocasiones previas he tratado aquí algunos aspectos relativos al tema del retiro y de los retos que como país, como sociedad y en lo individual se nos presentarán en los próximos años.

En México, se han atendido ya algunos avances relevantes como el paso de un sistema solidario (incompatible con el comportamiento demográfico) hacia un sistema de cuentas individuales en el régimen de las administradoras de fondos para el retiro (afore).

¿CUÁLES SON LOS RETOS COMO SOCIEDAD?

Persisten tres problemas estructurales serios que nos afectarán en el futuro:

1. El primero es la falta de ajuste en algunos sistemas de pensiones de empresas públicas y los de la mayoría de las universidades públicas del país, que representarán un problema no sólo para los trabajadores de esas empresas y para la viabilidad financiera de las mismas, sino para todos aquellos que con nuestros impuestos pagaremos esa enorme carga para el futuro.

2. El segundo es el necesario, inevitable y seguramente postergado (por lo menos por algunos años) cambio en los bajos niveles de contribución obligatoria para el retiro y en la edad establecida para alcanzar este derecho.

3. El tercero, derivado del anterior, es la reducida cobertura de planes privados de pensiones en el país –ya sea contratados a través de las empresas o de forma independiente- que tengan una auténtica viabilidad para complementar el ingreso que el sistema de las afores representará para la mayoría de nosotros al llegar a nuestra edad de jubilación.

Los dos primeros temas quedan fuera del alcance de la acción del ciudadano común, pero no así el tercero. Por un lado, muchos lectores de este medio son tomadores de decisiones o personas de influencia en empresas y organizaciones y pueden ser factor que determine el establecimiento de sistemas privados de ahorro para el retiro. Es necesario valorar que al establecer esquemas de ahorro viables y efectivos se contribuye a crear mejores condiciones para el futuro de las personas, se crean mecanismos que apoyan la lealtad a la organización y se mejora el entorno laboral con impactos favorables sobre la rentabilidad de las empresas.

Por otro lado, en lo individual, es necesario que, en la medida de nuestras posibilidades, establezcamos mecanismos de ahorro complementario para nuestro retiro.

Hoy existen muchas alternativas para ello, pero no necesariamente son las opciones que la mayoría de las personas necesitamos o requerimos en función de la forma en que nuestra conducta financiera nos conduce en relación con los temas previsionales.

Las empresas financieras, en la mayoría de los casos, pelean por un mercado muy reducido: tal vez el de los primeros dos decíles de la población de mayor ingreso en el país.

Han sido omisas en crear alternativas relevantes para vastos sectores medios de la población que pueden ahorrar para este tema y en crear mecanismos menos complejos para que las personas ahorren.

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A VENCER LA RESISTENCIA A AHORRAR?

A nivel mundial, se está produciendo mucha investigación que busca que los hallazgos sobre Economía Conductual permitan orientar mejor a las personas hacia el ahorro. En este contexto, Jodi DiCenzo, investigadora especializada en temas de conducta sobre el retiro, presentó un documento para el Instituto de Investigaciones sobre Beneficios para Empleados con sede en Dallas Tx, en el que apunta una serie de interesantes conclusiones:

1. Las personas tendemos a seguir el camino de menor resistencia cuando se trata de ahorrar para el retiro. Esto significa que si se nos presentan esquemas poco complejos para ahorrar, que nos exigen un mínimo de decisiones, tenderemos a ahorrar más y a hacerlo de forma más permanente.

2. La gente ahorra más cuando los mecanismos seleccionados imponen candados que se eligen en los momentos de racionalidad y que limitan después nuestra actuación en los momentos de irracionalidad financiera personal.

3. Las personas ahorramos más cuando los mecanismos elegidos nos imponen tasas automáticas de crecimiento del ahorro, ya sea como mecanismos de contribución definida o como proporción creciente vinculada al nivel de ingreso.

Estas conclusiones están fundadas en la observación directa de cuáles esquemas de ahorro para el retiro son más efectivos y bajo que supuestos se ahorra más. Si los tomamos en consideración podremos auto ayudarnos a prever mejor nuestro futuro y el de nuestras familias.

*El autor es politólogo, mercadólogo y especialista en economía conductual. Es Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.