Los buenos propósitos son generalmente cheques que los hombres escriben de un banco en el que no tienen cuenta . Oscar Wilde

Posiblemente los propósitos que más están condenados a no cumplirse son las metas de Año Nuevo. Alrededor del mundo, millones de personas iniciamos el año con un sentido místico de principio de un ciclo; como si la iniciativa implantada por Ugo Boncompagni (mejor conocido como el Papa Gregorio XIII) para ajustar el calendario anual con la fecha de inicio de la Pascua y las celebraciones religiosas asociadas a la misma, tuviera realmente una cierta relevancia mística sobre nuestras vidas.

Algunos de los más frecuentes de estos buenos propósitos (sólo detrás de los relacionados con el peso corporal) están relacionados con los aspectos financieros de nuestra vida: pagar las deudas, empezar a ahorrar para comprar un auto o una casa, ahorrar para la educación de nuestros hijos o para el retiro.

Reconocemos la importancia que implica nuestro propósito, nos convencemos acerca de su importancia, en ocasiones incluso hacemos un plan o tomamos alguna acción de inicio (como abrir una cuenta de ahorro o inversión), pero con el transcurso de las semanas o meses (en algunos casos incluso días), la fuerza de la intención se diluye, las acciones se hacen menos frecuentes y poco a poco desaparecen. En la batalla que libra nuestro sistema cognitivo que sabe (casi siempre) lo que nos conviene y nos permite planificar en el largo plazo, en contra de nuestro sistema límbico de gratificación de corto plazo, casi siempre termina por ganar este último.

¿Intención o acción?

¿Qué podemos hacer para tratar de balancear esta desigual batalla entre nuestras intenciones y nuestras acciones?

1. Reconozca su debilidad y no se imponga cargas excesivas. No se puede dejar de fumar, ahorrar, pagar sus deudas, ponerse a dieta y aprender un nuevo idioma. Nuestra fuerza de voluntad es un recurso generalmente finito. Priorice y decida cuales son los temas que Hoy le resultan prioritarios y concéntrese en ellos. Además, cuando abrimos muchos frentes y empezamos a perder en algunos, se produce un desánimo que afecta el cumplimiento de los demás propósitos.

2. Establezca objetivos alcanzables. Si usted gana 20,000 pesos al mes y tiene gastos por 15,000, póngase un objetivo de ahorro acorde. Crear objetivos que pronto se hacen inalcanzables es el mejor pretexto para abandonar la resolución.

3. Establezca objetivos medibles, cuantitativos y concretos. En temas financieros (en general cualquier tema), lo que se expresa en números no puede ser evaluado ni corregido.

4. Socialice sus objetivos. Comente con su familia y amigos los propósitos y las metas intermedias. Ello genera simultáneamente un apoyo y una presión social relevante para asegurar su cumplimiento.

5. Defina objetivos de corto plazo. Si se plantea a lo largo del año objetivos puntuales de cada semana o mes, le será más fácil acercarse a cumplir la meta anual.

6. Cree mecanismo de incentivo y desincentivo. Por cada tres meses que cumpla su objetivo otórguese un premio que le resulte simultáneamente un reconocimiento y un aliciente. Una cena de celebración o un pequeño obsequio que públicamente se auto entregue, puede ser un mecanismo de refuerzo emocional importante. En sentido contrario, determine y haga públicos los castigos por no haber alcanzado sus metas intermedias.

Sea el esclavo de su pareja un día del fin de semana (llevándole el desayuno o atendiendo sus deseos) si no cumplió en ese mes su objetivo.

Espero que estas recomendaciones les ayuden un poco a elevar la posibilidad de que cumplan sus propósitos en este año nuevo, el cual les deseo esté lleno de prosperidad, salud y felicidad para ustedes y sus familias.

*El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

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