( Primera de dos partes)

En estos días muchos empleados asalariados recibirán su aguinaldo. Para algunos representa una quincena adicional, otros quizá reciban un poco más.

Al ser dinero adicional a nuestro salario, no deberíamos utilizarlo para los gastos comunes los cotidianos . Por el contrario, deberíamos verlo como una oportunidad para mejorar nuestra situación personal o familiar.

¿Quién se queda con tu aguinaldo?

En estas épocas no es difícil encontrar promociones de empresas que se quieren quedar con nuestro aguinaldo, como muchas tiendas departamentales, con ventas nocturnas que buscan incentivar nuestro gasto y su ganancia . Pero también algunos bancos, quienes suelen promocionar sorteos o recompensas para las personas que utilizan su tarjeta de crédito, ya que mientras más gastemos (o nos endeudemos), más ingresos reciben.

Pero también existen instituciones que promocionan inversiones con rendimientos mayores a lo normal (aun así suelen ser mucho menores a la inflación) que buscan captar nuestros recursos a un muy bajo costo . Es cierto: si elegimos esta opción tendremos nuestro dinero de regreso más adelante, con todo e intereses, pero no alcanzará para comprar lo mismo que hoy.

Tú estás en control

Lo que no debes olvidar es que tú tienes el control y puedes decidir qué es lo mejor que puedes hacer con tu aguinaldo. ¿Quieres usarlo para comprar algunas cosas? Se vale, para eso es el dinero. ¿Quieres usar una parte para pagar alguna deuda? El ingreso extra puede ser una oportunidad. ¿Quieres invertirlo? Hazlo, pero siempre de manera inteligente.

O puedes destinar una parte a cada cosa, todo dependerá de tu situación particular y de tus metas financieras. A continuación, algunos usos que puedes darle a tu aguinaldo:

Pagar o disminuir nuestras deudas

Si tenemos algunas deudas, el aguinaldo puede ser pieza clave para liquidar algunas de ellas y sentir, por lo tanto, una mejoría real en nuestro flujo de efectivo. Sobre todo si se trata tarjetas de crédito, las cuales suelen tener tasas de interés altísimas.

Si uno está muy apretado, puede empezar por aquellas que tienen un saldo menor, para tratar de pagarlas por completo y de esta manera quitarnos una carga de encima.

Si nuestra situación no es tan apremiante, entonces posiblemente sea mejor atacar aquellas que tengan una tasa de interés mayor, es decir, las deudas más caras. O una mezcla.

Pensemos por un momento en la libertad que sentiríamos si ya no tuviéramos que hacer pagos de tarjetas y del coche, y que la única deuda que tuviéramos fuese la de nuestra casa. Yo creo que muchos nos quitaríamos un gran peso de encima. El aguinaldo puede ser una verdadera oportunidad para empezar ese camino.

Claro, como en todo, antes de tomar la decisión tenemos que visualizar de manera global nuestra situación financiera. Por ejemplo, si no tenemos un fondo de emergencias quizá sea mejor empezarlo antes de pensar en adelantar mensualidades a nuestra hipoteca. Lo mismo pasa con nuestro plan de retiro, o con otras prioridades, como puede ser el ahorro para la educación superior de nuestros hijos.

Hay muchas otras maneras de aprovechar nuestro aguinaldo, de las cuales hablaremos en la siguiente colaboración.

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