( Primera de dos partes)

La capa de prevención

A lo largo de mi carrera me ha tocado ser testigo de personas que llevan sus finanzas personales en orden. Gastan menos de lo que ganan e invierten esos excedentes con inteligencia. Han alcanzado algunos de sus objetivos de vida y todo parece estar en marcha.

Hasta que de repente su mundo se empieza a caer. Se enferma alguno de sus hijos de gravedad y tienen que usar todos los recursos a su alcance para sacarlo adelante. De un día para otro, el dinero que tenían en el banco desaparece. Comienzan a llamar cobradores para exigir pago de deudas que no han contraído, o bien, la empresa en la que trabajaban se declara en quiebra y pierden su empleo, sin liquidación.

Todas éstas son cosas que desafortunadamente pueden pasar y lo hacen con más frecuencia de lo que pensamos. ¿Te has puesto a pensar qué tan vulnerable eres en realidad? ¿Cómo se afectaría tu plan de vida y el cumplimiento de tus objetivos si alguna de estas cosas te llegan a suceder?

Por eso todos necesitamos un buen blindaje financiero que tenga dos capas:

  1. Prevención. Disminuye el riesgo de que estas cosas nos sucedan a nosotros.
  2. Protección. Si lo hacen, podemos minimizar un grave daño a nuestro patrimonio.

Ahora nos concentraremos en la primera, ya que hay muchas precauciones que nos ayudan a evitar que algo malo nos pase.

Para prevenir un posible robo de identidad, clonación o acceso no autorizado a nuestros recursos financieros, nunca perdamos de vista nuestra tarjeta de crédito o débito. Exijamos que nos traigan una terminal o bien, en caso de que no sea posible, acompañemos a la persona que nos atiende a las terminales punto de venta.

No portemos la chequera a menos de que vayamos a necesitarla. Jamás deje cheques en blanco firmados, nunca.

Reportar inmediatamente cualquier contingencia, robo o extravío de nuestros medios de acceso, incluido el token.

Contar con un antivirus siempre actualizado, que también detecte malware y cualquier tipo de software espía.

No bajar archivos de fuentes no confiables y escanearlos antes de abrirlos.

Nunca hacer caso a correos electrónicos que nos dicen que tenemos una herencia, nos piden ayuda para transferir dinero de un país remoto, o bien, que ganamos una rifa en la cual no participamos. Sólo buscan que les mandemos un pago para cubrir los gastos y no sabremos más de ellos.

Jamás entremos a la página de nuestro banco a través de ligas externas, mucho menos de correos electrónicos invitándonos a actualizar nuestra cuenta en línea para que no se cancele, ya que son fraudulentos. Siempre tecleemos nosotros la dirección del banco en nuestro navegador.

Nunca hagamos pagos por Internet a través de páginas que no son seguras. Uno identifica fácilmente las páginas seguras porque aparece un candadito en nuestro navegador, además de que la dirección de la misma comienza con https. En todos los casos esas páginas deben tener un certificado de seguridad válido, de lo contrario es mejor no hacer ahí ninguna operación.

No accedamos a portales financieros a través de sitios públicos. Estas redes son muy inseguras y nuestra información podría verse vulnerada. De ser estrictamente necesario, procuremos utilizar una VPN.

Para proteger nuestros bienes en casa:

Mantenga una buena iluminación en la puerta de entrada y en garajes, además de chapas de seguridad en todas las puertas de acceso desde el exterior.

Si es una casa sola, ponga alambre de púas enrollado por encima de la barda, y/o cables electrificados; además, la instalación de una alarma contra robo conectada a una central de seguridad puede ser gratis a cambio de un costo mensual que es accesible para la mayoría de las personas.

En caso de departamentos, asegúrese de contar con un guardia que pertenezca a una empresa de seguridad especializada. A veces los vecinos por ahorrarse unos cuantos pesos en la cuota de mantenimiento ponen simplemente a porteros o vigilantes que no tienen ningún entrenamiento: promovamos las ventajas de tener a personas que llegado el momento sabrán qué hacer.

Al entrar por la noche, siempre debemos fijarnos en que no haya personas rondando sin nada qué hacer ahí o en actitud sospechosa. En caso de duda, es mejor llamar a las autoridades que tomar un riesgo que no conocemos.

Hay muchas otras cosas que podemos hacer para prevenir en muchas otras categorías, como en la salud o al conducir un automóvil. Es muy importante, pero no lo es todo. Reducimos el riesgo, pero no lo eliminamos por completo.

Por ello, nuestro blindaje financiero no está completo si no añadimos una capa de protección, de lo cual hablaremos en la segunda parte.

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