¿Es usted de las personas que piensa en el mercado accionario y no cree en él porque alguna vez alguien ajeno al mercado influyó en su decisión de inversión? ¿Se ha preguntado usted por qué no le ha ido bien en el mercado de valores cuando ha comprado cierta cartera de acciones y no le ha dado un rendimiento como el que usted esperaba?

Es claro que nadie entra al mercado de valores para perder dinero; sin embargo, sucede que no en todas las ocasiones sus inversiones son ganadoras. A veces todos nos preguntamos por qué fallamos, y en el momento de entrar casi invariablemente a los siguientes días de adquirir algún valor ya tenemos una minusvalía en el portafolio de inversión. Esto sucede porque tenemos una visión de muy corto plazo, pensamos en el rendimiento rápido y en la manera de salir con una utilidad pequeña de forma casi instantánea a la inversión.

Demasiada ?información al día

Es muy cierto que los movimientos bruscos de precios a la alza o a la baja están latentes en forma constante; sin embargo, esta volatilidad se debe a toda la información que los mercados generan en forma diaria y, por las razones que fueran, influyen en dichos precios toda clase de datos económicos, tanto internacionales como nacionales, y es, precisamente, que diariamente el propio mercado hace una valuación de los valores de acuerdo con la oferta y demanda para poder entrar y salir fácilmente en el momento en que deseamos.

Si, por otro lado, pensáramos que las inversiones deben madurar y logramos pensar en un horizonte de inversión de largo plazo, con una visión optimista de que nuestro país va bien en los negocios, que algunas de las empresas que cotizan en nuestro mercado crecen consistentemente en ventas, en utilidades, en flujos de efectivo, que además su sector es de crecimiento consistente, que tiene poca o nula deuda, que busca reinvertir parte de sus utilidades para crecimiento y que sea capaz de pagar dividendos, entonces nuestros portafolios tendrían un comportamiento muy diferente. Es importante revisar el comportamiento histórico del mercado accionario mexicano. Por ejemplo, desde 1986 hasta el 2011, en donde no ha habido dos años seguidos de baja*, aunque, claro, todo podría suceder, pero podemos observar que ese rendimiento histórico ha sido espectacular.

Es decir, en términos nominales el índice de la Bolsa en este periodo ha tenido un rendimiento acumulado de 149,727%*, así, en el mismo periodo la deuda gubernamental (Cetes) ha tenido también un acumulado de 28,958%* capitalizando intereses, la inflación ha sido de 5,732% y el dólar de 1,322 por ciento. Claramente, el que ha invertido en deuda gubernamental ha estado en una buena inversión porque le ha ganado a la inflación en el plazo y quien ha tenido dólares durante este periodo en términos reales ha perdido.

Y en el caso de la Bolsa los números hablan por sí solos, sin embargo, aunque estos rendimiento históricos suenen muy bien, tenga cuidado porque siempre habrá volatilidad, y si usted no tiene esta paciencia de largo plazo y si no duerme porque el precio de sus valores baja en cualquier instante, entonces su perfil puede no ser el adecuado para estas inversiones. Busque sus inversiones de acuerdo con el perfil de riesgo que usted requiera. Asesórese siempre de personal debidamente autorizado para celebrar operaciones con el público, como son los asesores en estrategias de inversión, que son ejecutivos que lo atienden tanto en las casas de Bolsa como en las bancas patrimoniales o las bancas privadas de las instituciones de crédito. Aunque estos datos se ven espectaculares, nadie garantiza que estos resultados se repitan en el futuro.

*Fuente documento de BBVA Bancomer, Banca Patrimonial y Privada 2011-2012 Retos y Oportunidades.

*El autor es VP Ventas/Asset Management y Fiduciario BBVA Bancomer.