Cuando se contrata un seguro dotal, se buscan dos tipos de protección: a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Recordemos que el funcionamiento de estos productos tiene un componente de ahorro y otro de protección, ya que durante un plazo determinado (que puede ser de cinco, 10 o hasta 15 años, dependiendo del producto) aportamos una cantidad mensual (primas); si llegamos al final del periodo que viene en nuestro contrato, se nos entregará la suma asegurada pactada.

En caso de que fallezcamos antes de que finalice este plazo, la cantidad le es entregada a las personas que designemos como beneficiarios.

Sin embargo, algunas aseguradoras han ejercido una tercera opción: ante el fallecimiento del asegurado, por una u otra razón no dan aviso a los beneficiarios, y continúan cobrando las primas del producto hasta que se llega al plazo pactado.

Esto ocurre cuando la compañía de seguros, para que continúe la vigencia del seguro dotal, va tomando del fondo de inversión una parte para pagar la cobertura, por lo cual un beneficiario podría recibir como indemnización una cantidad menor, ya que ésta va disminuyendo conforme pasa el tiempo, hasta incluso agotarla, advirtió en su momento la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Al respecto, Mario Di Costanzo, titular de la comisión, explicó a El Economista que estas coberturas —que aún se comercian como pólizas autofinanciables por su componente de protección y ahorro— también en ocasiones se abandonan por el asegurado, lo que deriva en la misma situación: que la aseguradora se cobre “a lo chino”.

“Supongamos que en el año cinco o seis (de un seguro dotal a 10 años) se habían hecho correctamente los pagos, se había generado un fondo de ahorro que la aseguradora ponía en algunos instrumentos de inversión para que dieran algún tipo de rendimiento, pero se deja de pagar o se olvida. Como la póliza no termina, el ahorro que haya generado se va utilizando para pagar la prima de los años subsecuentes, es decir, del año sexto al décimo, pero al terminar el año 10 y no suceder ningún evento o haber tenido alguna reclamación, la póliza termina y, de ese monto del cual se estuvieron cobrando las primas, todavía queda una cantidad de dinero”, dijo.

En este caso, los recursos que quedan son del usuario, agregó Di Costanzo, por lo cual el usuario los puede reclamar, ya que no es dinero de la aseguradora. “Sería indebido que las aseguradoras dijeran ‘ah, pues sobró esto, es mi utilidad’”, enfatizó.

El titular de la Condusef refirió que al primer trimestre del 2018 había 10,000 pólizas de vida dotales que se encontraban en esta situación, es decir, que a pesar de haber concluido su vigencia aún tenían un saldo a favor del usuario o beneficiario, y cuyo importe debe ser solicitado y devuelto al mismo.

En el mismo periodo, en el sistema SIAB-Vida (al cual se puede acudir para saber si es beneficiario de algún seguro) se había atendido a 724 usuarios, lo cual se había traducido en aproximadamente en 30,408 búsquedas, porque cada usuario hace que la autoridad consulte a cada una de las 42 aseguradoras.

Si sospecha que es su situación, no se quede con la duda

Si un familiar o ser querido suyo falleció recientemente y considera que podría ser beneficiario de algún seguro (ya sea dotal de vida, o de otro tipo), puede acudir a la Condusef o a alguna de sus delegaciones, o bien realizar el trámite SIAB-Vida, y presentar una identificación oficial y el acta de defunción de su pariente.

Di Costanzo indicó que en algunos casos en los que el seguro dotal fue ofrecido como parte de una prestación o de un seguro colectivo y no les fue dado el contrato, basta con presentar la hoja de beneficiarios que el asegurado haya dejado en el área de personal o de recursos humanos para comprobar su relación con el fallecido y acceder a los recursos.

A pesar de que la Condusef consulta a las aseguradoras sobre la existencia de beneficiarios, Di Costanzo expuso que algunas compañías no cumplen con la información requerida.

“Las aseguradoras que menos nos han contestado (las consultas) han sido BX+, que no nos contestó prácticamente ninguna en el primer trimestre del año; General de Seguros tiene 297 asuntos pendientes de los 724 originados; HIR Seguros tiene 132 pendientes; HDI Seguros, 118; Afirme, 53 asuntos y Mapfre, 18 asuntos pendientes, y eso puede producir una afectación patrimonial al usuario al no pagar la indemnización”, dijo.

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