Lo primero que tenemos que hacer cuando vamos a invertir es definir cuáles son nuestras necesidades financieras y el tipo de instrumentos que nos harán sentir tranquilos. Esto es la base para poder tener una correcta estrategia de inversión y lograr que nuestro patrimonio crezca.

Una vez que hemos definido el monto a invertir, tendremos que considerar varios puntos para definir nuestras necesidades financieras.

Necesidades de liquidez: Si el dinero que tengo ahorrado es para cubrir gastos cotidianos o constituye un fondo de emergencia, tendré una alta necesidad de liquidez.

Si por el contrario, es para la universidad de los hijos en 10 años, el retiro o cualquier otro plan a largo plazo, podré realizar inversiones de largo plazo.

Debemos recordar que la liquidez cuesta cara. El rendimiento en el corto plazo es usualmente menor que el que podremos obtener en el largo. Es por esto que es importante tener un monto suficiente para solventar los gastos cotidianos o el fondo de emergencia, y separar la parte que destinaremos a largo plazo.

El tiempo que pienso mantener la inversión: Definir este punto nos permitirá determinar la duración del portafolio.

Si el objetivo es lejano, podré asumir un mayor riesgo e invertir a mayor plazo, pero si estoy ahorrando para gastar en uno o dos años, deberé buscar instrumentos apegados a esos plazos. La renta variable es una excelente inversión de largo plazo; sin embargo en el corto, la volatilidad puede afectarnos. Los plazos deben coincidir, corto con corto y largo con largo.

Situación personal

Edad: Ésta es importante porque en cierta forma determina un patrón de gastos y conducta.

De acuerdo con los expertos, entre más jóvenes seamos, más dispuestos estaremos a asumir riesgos. Esto se debe a que se tiene por delante un mayor número de años laborables, por lo tanto, la capacidad de ahorro y de incrementar el ingreso es ascendente.

Por el contrario, si estamos cercanos a la edad de retiro, dependeremos de nuestro dinero para solventar nuestros gastos; por lo tanto, debemos buscar inversiones más seguras y de menor plazo, tratando de conservar el capital.

Número de dependientes económicos y el tiempo que continuarán siéndolo:

Si tenemos un gran número de dependientes, seremos más conservadores.

El pago de colegiaturas, doctores, ropa, viajes, comida y casa serán fundamentales a la hora de decidir el portafolio. Necesitaremos una mayor liquidez y un mayor fondo de emergencia.

Por el contrario, si no tenemos dependientes económicos o sólo nos faltan unos años más para que se independicen, podremos hacer inversiones de largo plazo y mayor riesgo, ya que los gastos cotidianos serán menores.

El monto que nos falta para cumplir nuestras metas: Vamos a suponer que deseamos tener ahorrados cinco años de sueldo y una casa propia, es nuestro objetivo para el retiro; sin embargo, sólo tenemos un año de sueldo ahorrado.

Además de estar preocupados y de tratar de ahorrar más, deberemos buscar inversiones que nos den una mayor rentabilidad.

Si mantengo ese año de sueldo en instrumentos de bajo riesgo y corto plazo, lo más probable es que no lo consiga, aunque no gaste ni un peso los próximos años.

En este caso, la inversión en renta variable se hace muy atractiva. Es un mercado que da buenos rendimientos en plazos largos y que permitirá hacer crecer mi inversión a la vez que yo ahorro.

Una vez que hemos examinado estos puntos, podremos definir nuestro portafolio de inversiones. En general, los expertos dicen que para inversionistas conservadores es recomendable tener instrumentos de deuda de corto plazo, en pesos, con alta liquidez.

Si somos moderados, nuestra cartera debería tener hasta 30% en renta variable, de preferencia en fondos indizados, una parte líquida y el resto en deuda de largo plazo o tasas reales, con algo en monedas extranjeras. Los agresivos podrían tener una mayor exposición a renta variable, tasas de largo plazo y una parte muy baja en instrumentos líquidos.

Si tomamos en cuenta nuestras necesidades de inversión, situación de vida y preferencias, podremos definir una estrategia de inversión óptima. Podremos cumplir con nuestros objetivos, entenderemos nuestras inversiones y, lo más importante, nos dejará dormir tranquilos.

La autora es Director de Comercialización y Difusión Asset Management BBVA Bancomer.