Cuando se escucha hablar de desaceleración o recesión, es probable que reaccionemos con preocupación debido a las ideas asociadas con estos sucesos, lo cual sugiere que las personas tienen una idea de que estos momentos son para cuidar el dinero, pero quizá no se tiene claro por qué.

La desaceleración económica y la recesión forman parte de lo que se conoce como ciclo económico, el cual se conforma por periodos alternativos de alzas y bajas en los niveles de actividad económica que guardan entre sí una relación de sucesión , según información del Banco de México (Banxico). Un ciclo económico puede ser de desaceleración y una posterior crisis económica, o bien, de recuperación hasta llegar a un auge.

El ciclo económico indica qué tan saludable es una economía y, esto puede fungir como guía para identificar los momentos en los que endeudarse puede ser más caro, o prever periodos en los que puede sacarle mayor provecho a una inversión e incluso emprender un negocio.

Básicamente, el ciclo económico lo que permite observar es si una economía tiene perspectivas de crecimiento por arriba de sus capacidades potenciales, que en momento dado genera beneficios para la mayor parte de la sociedad o, por el contrario, se encuentra desacelerándose por debajo de esas capacidades, lo cual implica desempleo, problemas para echar a andar los negocios, etcétera; entender el ciclo económico es fundamental porque nos permite saber hacia dónde va la economía y en dónde se encuentra , explicó José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Para las personas, agregó, hay tres afectaciones fundamentales derivadas del ciclo económico: en el nivel de empleo (porque de esto dependerá su salario); crecimiento (si una economía se está expandiendo, se generan oportunidades de empleo); y la inflación, ya que de esto dependerá el poder adquisitivo de las personas.

En desaceleración y recesión, hay que ser precavidos

Cuando se visualiza gráficamente un ciclo económico es como si se viera una montaña rusa: es decir, líneas que representan el crecimiento de un país medido por su Producto Interno Bruto (PIB) que van hacia arriba y abajo; cuando el PIB decrece durante un periodo transitorio breve se habla de desaceleración, mientras que cuando decrece dos trimestres seguidos ya se habla de una recesión.

Una desaceleración provoca que los precios de los productos encarezcan, aclaró Álvaro Vargas Briones, experto en Finanzas y catedrático de Posgrado en la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), debido a que hace las cosas difíciles para las empresas.

La desaceleración implica menor crecimiento y trae repercusiones en la producción de las empresas y bajan los niveles de empleo (...) Si la economía se empieza a desacelerar, y el entorno internacional provoca que México deje de exportar, el país empieza a dejar de crecer, el gasto sube, y trae consecuencias en los costos de las empresas; esto repercute en los precios a los consumidores, y los usuarios pierden poder adquisitivo , detalló.

Asimismo, agregó por su parte De la Cruz, en épocas de desaceleración y recesión hay que tener cuidado con el uso de los créditos, y ser muy cuidadoso en lo que se gasta y cómo se gasta , dado que en estos momentos sube la tasa de interés y encarece el dinero de la economía, por lo que quienes piden un financiamiento para una casa o en tarjetas de crédito, tienen que pagar mayores intereses.

Crecimiento, oportunidad de empleo y negocios

Contrario a la situación de desaceleración y recesión, cuando el PIB del país muestra crecimiento es más probable encontrar oportunidades de empleo, y mejores condiciones de financiamiento para las personas.

En épocas de expansión, cuando México crece más de 3 o 3.5%, genera oportunidades de encontrar empleos mejor remunerados, e incluso la oportunidad de realizar un emprendimiento propio; también hay mayores probabilidades de éxito, las personas pueden aprovechar para hacer inversiones, buscar mejores empleos, y también tener un consumo por arriba del promedio , explicó el director del IDIC.

Por su parte, el catedrático de la EBC consideró que es un buen momento para iniciar un negocio, porque con el crecimiento se va a generar la demanda. Cuando se activa la economía, las empresas empiezan a contratar más personal, hay posibilidades de mejorar los sueldos, entonces hay que estar bien capacitados para acceder a buenas perspectivas para el empleo .

juan.tolentino@eleconomista.mx