Este 2012 fue declarado por la Unión Europea como el Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional. Ello con el fin de hacer un llamado de atención sobre los retos que representa para las sociedades y los gobiernos el envejecimiento de la población y los efectos sobre las condiciones económicas de los países.

El tema es además relevante porque el problema de la deuda de los gobiernos europeos hoy se ve agravado porque se da en un contexto en que las sociedades presentan tasas de envejecimiento elevadas, por lo que la proporción de la población en edad productiva se ve reducida y ello tiene un impacto directo en los impuestos recabados por los estados y las obligaciones de seguridad social que estos enfrentan.

Este problema, que para Europa está ya en el centro de la discusión actual, en México para efectos prácticos lo seguimos viendo (salvo en círculos de especialistas) como algo que es muy grave, pero que más bien afectará a las generaciones futuras.

Para poner en perspectiva este tema, en particular para México, consideren tan sólo un dato: hoy la población que tiene entre 18 y 50 años representa 50% de la población, mientras que las personas de 60 o más años representan apenas 9 por ciento.

Dentro de menos de 40 años, en el 2050, de acuerdo con las estimaciones del Consejo Nacional de Población, esos porcentajes serán 39 y 28%, respectivamente. Esto significa que la proporción de la población en edad productiva se habrá reducido en más de una quinta parte y la de la población que hoy calificaríamos como en edad de retiro se habrá triplicado.

Estadísticamente usted: llegará a esa edad en plenas facultades mentales y físicas pero, a menos que las condiciones del país cambien, la posibilidad de que continué trabajando serán extraordinariamente reducidas.

A menos que haya creado un ahorro complementario para el retiro y suponiendo que haya cotizado regularmente, lo que usted haya acumulado en su afore no será suficiente para mantener el nivel de vida que usted considerará ideal.

La tradicional red de apoyo familiar habrá prácticamente desaparecido, porque mientras usted tiene varios hermanos entre los cuales repartir el apoyo económico de sus padres, sus 1.8 hijos no podrán afrontar esa obligación económica.

Si tiene esperanzas de que las condiciones del país cambien para entonces, considere algunas de las recomendaciones que la Comisión Europea presentó recientemente sobre el tema. Al leerlas, piense en la posibilidad que existe de que las instituciones del Estado y la sociedad en México (Congreso, Poder Ejecutivo y sindicatos, por ejemplo) tomen decisiones en este camino.

1Crear mejores oportunidades para trabajadores de mayor edad. Ello implicaría que además de crear empleos para los jóvenes que se incorporan al mercado laboral también se mantengan empleos para personas entre 60 y 70 años.

2Construir planes privados de jubilación complementarios y optimizar los incentivos fiscales y de otro tipo. La tendencia actual en el mercado laboral no ha sido acentuar los beneficios laborales, sino reducirlos.

3Animar a los Estados a que fomenten la prolongación de la vida laboral, vinculando la edad de jubilación a la esperanza de vida, restringiendo el acceso a la jubilación anticipada y eliminando las diferencias que existen entre hombres y mujeres en materia de pensiones. ¿Se imagina el revuelo que causaría una propuesta para mover la edad de retiro a 72 años por ejemplo? Qué partido político cree usted que se arriesgue a presentar esa propuesta?

4 Seguir con el seguimiento de la adecuación, la sostenibilidad y la seguridad de las pensiones y apoyar las reformas de los Estados miembro en materia de pensiones. Aunque se han hecho reformas, el problema, por ejemplo, que tienen los sistemas de pensiones de las universidades públicas en el país es por decir lo menos monstruoso.

¿Qué nos queda por hacer? Crear un ahorro voluntario y prepararnos para prolongar la utilidad de nuestra vida laboral, pero sobre todo hay que abandonar la idea de que a los 65 años seremos viejos y estaremos cuidando a nuestros nietos. Prepárense para postergar ese momento por lo menos hasta los 75 años.

*El autor es politólogo, mercadólogo y especialista en Economía Conductual. Es Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.