Diversas instituciones financieras, organismos gubernamentales y expertos han coincidido en la importancia de contar con una cultura financiera sólida en la sociedad. La familia forma parte fundamental de ésta, y en ella es donde los más jóvenes aprenden valores y hábitos como el ahorro o la forma adecuada de usar productos financieros.

Según el documento Financial Literacy Around the World , realizado por el Banco Mundial, 32% de los mexicanos cuenta con una buena educación financiera, mientras que en Estados Unidos es de 57%, y en países como Noruega o Suecia es de 71 por ciento.

Laura Cruz, vicepresidenta comercial de MasterCard, explicó que en México 45 millones de adultos no tienen generado el hábito del ahorro, por lo que transmitírselo a un niño se vuelve una misión complicada.

La inclusión y educación financiera es un tema que nos preocupa muchísimo (...) Estos temas tienen que ser algo continuo y tienen que cascadear a lo largo de los padres, adolescentes y niños. Otro reto que se vuelve importante es el tema de poder desde un principio entender cuáles son y cumplir las expectativas en el ahorro; cómo logramos de veras que la gente ponga expectativas y objetivos que sean alcanzables para que no se desanimen y no exista esta decepción de que las metas no se están cumpliendo y por lo tanto no se adopte el ahorro , comentó.

Por su parte, Ilse Santa Rita, content manager de la plataforma de inversiones Piggo, explicó que lo más importante es inculcarles hábitos a los niños, más allá de enseñarles conceptos financieros.

Creemos que lo más relevante es el tema de la generación de hábitos; si nosotros los vemos en casa y comenzamos a entender esta parte del manejo de la frustración o elegir una cosa por otra o de priorizar un gasto sobre otro, veremos que eventualmente los niños tendrán una relación mucho más sana con su dinero cuando sean grandes y además estarán más familiarizados con instrumentos financieros , explicó.

Las etapas de enseñanza

El nuevo modelo educativo y curricular para la enseñanza obligatoria que entrará en vigor en el ciclo escolar 2018-2019 permitirá a las escuelas profundizar en aprendizajes claves como la educación financiera. No obstante, la labor de inculcar estas enseñanzas se hace desde casa.

Digamos que de los tres a cinco años son muy pequeños para entender conceptos financieros, pero sí se les puede enseñar algunas lecciones; por ejemplo, si su hijo quiere el cochecito o la pelota, decirle que tal vez no pueda tener todo. Creemos que con este tipo de elecciones comienza a desarrollarse la paciencia que les ayudará mucho en el tema de ahorro o inversión, pues para obtener los beneficios esperados tiene que ser paciente. En esta etapa digamos que la enseñanza más importante es saber elegir , comentó la content manager de Piggo.

La segunda etapa que consideran los expertos va de los seis a los nueve años, donde usted podrá comprarle su primera alcancía. Durante este tiempo los niños ya reciben dinero para gastar y podrá enseñarles a destinar una parte de éste para comprar algunos juguetes.

De esta manera ellos mismos se van a dar cuenta del valor del dinero sin la necesidad de explicarles conceptos superabstractos u otra cosa. A esta edad puede premiarlos si llegan a una meta; si el juguete cuesta 80 pesos y ellos juntan 60, puede ponerle lo que falta , consideró.

De nueve años a 11 los expertos consideran que es un buen momento para abrirle alguna cuenta. En el mercado existen productos como Mi Cuenta, de Citibanamex, que requiere un monto de apertura de 300 pesos y da 0.31% de rendimiento anual; Suma Menores, de Banorte, y Scotia Kids, de Scotiabank, que se abren con 500 pesos y brindan rendimientos de 0.20 y 0.10%, respectivamente.

Además están Cuenta Junior, de Santander; Winner Card, de BBVA Bancomer, y Guardadito Kids, de Banco Azteca, cuyo monto de apertura es de un peso, pero no ofrecen rendimiento alguno.

En este apartado, Laura Cruz indicó que en esta etapa de la infancia es fundamental que se dé el primer contacto con el uso de la tarjeta y que interactúen con estos productos, ya que en un futuro les ayudará a entender cómo funcionan.

En la última etapa, que va de los 11 a 15 años, la content manager de Piggo invitó a los padres a enseñarles a sus hijos la importancia de conseguir ingresos adicionales.

Es muy importante destacar que esas tareas que como papá premia no sean las responsabilidades del hogar, porque no es la idea que el hijo comience a cobrar por tender su cama, entonces busquen algunas actividades para que el joven tenga su propio dinero (lavar coches, ayudar a un familiar, etcétera), con esto se cierra el círculo , finalizó.

ivan.rodriguez@eleconomista.mx