Puebla, Pue. Alrededor de 250 franquicias cerraron tras la segunda suspensión de actividades no esenciales durante poco más de un mes y que ordenó el gobierno estatal por el alza de contagios de Covid-19; entre los negocios estaban cafeterías, restaurantes de comida rápida, gimnasios, spa, entre otros.

Francisco Lobato Galindo, presidente de la Red Mexicana de Franquicias, refirió que en su momento había advertido que los negocios del sector no tenían la capacidad económica para volver a otro confinamiento, por lo que estos cierres estaban dentro de los 400 puntos de ventas identificados que estimaban podrían tener ese fin  porque venían operando en números rojos.

Lamentó que ocurriera esa situación porque se perdieron al menos 800 empleos en el mes que estuvieron parados, desde el 29 de diciembre hasta el 25 de enero, cuando terminó el confinamiento y regresaron a las actividades con nuevas disposiciones, entre ellas el recorte de horario y no funcionar en fines de semana.

Comentó que están conscientes de la difícil situación en el tema de contagios por Covid-19, pero el problema no son los negocios sino el comportamiento social, ya que no se acatan las disposiciones sanitarias en la calle, porque al interior de los establecimientos están exigiendo a empleados y comensales cumplir.

Latente otro paro 

Reconoció que está latente otro confinamiento, por lo que pueden ocurrir más cierres de franquicias en este arranque de año, teniendo el registro de alrededor de 500 cierres en total y 2,200 empleos perdidos en Puebla y su zona conurbada con los municipios de San Pedro Cholula y San Andrés Cholula, donde están distribuidos negocios del sector dentro de plazas y centros comerciales.

Puntualizó que si bien la autoridad está permitiendo vender comida para llevar, eso no ha servido de mucho, porque son mínimas las ganancias que tampoco permiten funcionar a medias, sobre todo cuando se tiene que pagar local, personal y servicios como gas y luz.

Además, Lobato Galindo dijo que otras 150 franquicias continúan sin abrir por la falta de liquidez y las personas menos quieren trabajar percibiendo lo mínimo del salario”.

Indicó que los dueños por más intenciones que tengan de regresar, no lo pueden hacer si las ventas están al 7% en promedio, lo cual hace insostenible las operaciones, pero tampoco desean cerrar en forma definitiva, por ello piden apoyos a fondo perdido a las autoridades estatales para que reabran. 

Recordó que esta pandemia trajo consecuencias graves para el sector, entre ellas deudas con proveedores y empleados.

Además, contó, los bancos se han cerrado a prestar dinero a negocios que son de alto riesgo, donde están consideradas las franquicias, debido a que van al día en ventas y en condición de subsistencia.