Puebla, Pue. La Cámara de la Industria Textil (Citex), delegación Puebla-Tlaxcala, solicitó a la Federación que autorice la reconversión rápida de al menos 40% de 170 empresas locales del sector para fabricar cubrebocas, batas, uniformes y sábanas, productos que están teniendo alta demanda en los servicios hospitalarios por el Covid-19, en lugar de que se sigan importando.

Carlos Couttolenc López, presidente del organismo, explicó a El Economista que si se trata de ayudar a la economía nacional que está parada en algunos sectores, entonces aquí hay una buena oportunidad de hacerlo porque están en crisis, ven señales de que se reactive la industria que representa.

Explicó que algunas empresas interesadas en proveer al sector salud tienen la capacidad de hacer la reconversión productiva de dos días a una semana, pero sólo reactivando 50% de su maquinaria para estar en apego a las medidas sanitarias con el fin de evitar contagios entre sus trabajadores.

Couttolenc López recordó que sólo 10% del total de los socios del Citex están trabajando con un permiso federal para fabricar las prendas y accesorios que se necesitan en el sector salud, pero pueden ser más las empresas que participen.

Insistió que las autoridades federales deben considerar la importancia de esta industria para tener una respuesta rápida en el suministro en lugar de importar de China, cuya calidad —acotó— ha sido puesta en duda por los propios enfermeros y médicos.

Precios competitivos

Couttolenc López destacó que si se trata de precios competitivos, también pueden ofrecerlos y estar a la par de las importaciones incluso con mejor calidad en el producto y que se requiere por el personal de salud contra el Covid-19.

Comentó que esta crisis económica también puede ser una oportunidad para que las empresas saquen lo mejor de sí para contribuir al desarrollo del país, en este caso para afrontar un problema de salud que pone en riesgo no sólo a los ciudadanos sino a los que trabajan en los centros hospitalarios.

Expuso que una fábrica de hilaturas en dos días puede hacer la reconversión productiva y otra de tejido puede tardar una semana, porque se sustituyen componentes y parte del equipo.

“Lo que queremos contar no es cuántos despedidos hay por la pandemia sino cuántos empleos se han mantenido y la reactivación de parte del sector es necesaria para que lleguen los materiales a tiempo y no tener que esperar cargamentos de Asia”, apuntó.

Asimismo, recordó que son casi dos meses de paro en casi toda la industria textilera poblana, con la pérdida de 1,000 de 30,000 empleos, habiendo algunas que están en “números rojos” desde principios de año, las cuales arrastraban una mala racha desde el 2019 por la incertidumbre económica del país y las bajas ventas en el sector público por la tardía compra de insumos del gobierno federal para hospitales del IMSS o ISSSTE.

Mencionó que junto a las no socias son alrededor de 300 fábricas en la entidad, las cuales podrían estar funcionando si la Federación voltea a ver que tiene un sector nacional competitivo, pero debe ser rápido y no cuando esté bajando la contingencia.

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