En el primer trimestre del 2019, la tendencia de bajos ingresos laborales continuó en las regiones del país.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, al cierre de marzo de este año, en relación con igual periodo del 2018, los rangos de ingresos de hasta 1 salario mínimo (3,080 pesos mensuales) y de más de 1 hasta 2 salarios mínimos (entre 3,080 y 6,161 pesos mensuales) registraron aumentos en todo México, mientras que el nivel de más de 3 salarios mínimos (mayor a 9,241 pesos cada mes) cayó. Es decir, más personas ocupadas perciben menos recursos por sus actividades laborales.

La frontera norte del territorio nacional fue la región con mayor merma. Por ejemplo, al tercer mes del año pasado, 9.0% de su población ocupada ganaba hasta 1 salario mínimo, y para igual lapso del 2019, ese indicador llegó a 17.8 por ciento.

“La precarización del mercado laboral que continúa y que se ve exacerbada por la desaceleración económica, particularmente del sector industrial, lo que podemos ver en la ENOE es la desaparición de algunos empleos en los sectores que generan trabajo bien remunerado, y los que se crean son empleos en comercio al por menor, que normalmente son empleos de bajo valor agregado, además de que muchos están en la informalidad”, explicó José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Para Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, el cambio de gobierno federal y efectos migratorios fueron los factores que ocasionaron una disminución en la población que recibe más 3 salarios mínimos en todas las regiones del país.

“Lo que podemos observar es que este retroceso se da por condiciones de incertidumbre en las mismas empresas, de qué va a suceder con el nuevo gobierno, entonces una parte es ese impacto, y ya conforme pasen los meses, el trabajo, las condiciones laborales y el poder adquisitivo que tienen los empleados se irá normalizando”, precisó.

En relación a la merma de ingresos en la frontera norte, el presidente del Colegio Estatal de Economistas de Baja California, Domingo Ramos Medina, refirió que el programa de zona libre en la franja fronteriza, que además de incentivos fiscales incrementó el salario mínimo al doble, fue un cambio repentino para las empresas, “ya que afecta directamente en sus nóminas y, por tanto, en sus costos de producción”.

Puntualizó que principalmente se vieron presionadas aquellas firmas cuya producción depende principalmente de mano de obra, por lo cual debieron hacer ajustes en la tabulación de los salarios de sus trabajadores.

“Hay empresas cuya capacidad de producción está basada en la mano de obra u otras cuya producción está basada en tecnología; con el tema del incremento, por decreto, del salario mínimo, obligó a las empresas que su producción está basada principalmente en mano de obra. Fueron castigadas porque de un día a otro se incrementó su nómina, entonces para soportar esa cantidad de empleados tienen que hacer ajustes, en el tema de los costos de producción y en el tema del personal laboral”, dijo.

Ramos Medina añadió que no hubo complicaciones en las empresas cuya producción está basada en tecnología, “porque la innovación compensa el esquema de producción con menos personal, en el tabulador hace que un grupo se traslade a otro grupo, por el efecto del crecimiento del salario mínimo hace que un grupo se vaya disminuyendo y otro se incremente. El mercado laboral tiende a ajustarse acorde a las capacidades productivas de las empresas”.

Motor económico

Por otro lado, la región del Bajío, siendo el principal motor económico del país, muestra una dinámica similar a las demás zonas del país, en donde los trabajadores que tienen salarios bien remunerados han disminuido, mientras que aquellos de poco valor han incrementado.

“Parte de lo que está sucediendo en el Bajío es que se está viendo presionado por la migración que hay hacia ese lugar, y como es de los pocos que ha estado generando empleo durante los últimos años, ahora tiene una sobreoferta de personas que quieren encontrar trabajo ahí, además se combina la desaceleración industrial que le paga ya al Bajío; todo lo anterior precariza los salarios”, detalló José Luis de la Cruz.

La recién formada alianza Bajío–Occidente, ahondó, es un elemento positivo para el crecimiento económico, no sólo de la región sino del país en general, ya que México debe apostar por desarrollar nuevas zonas productivas.

“Que se esté buscando integrar esa región para generar nuevos diferenciales productivos y competitivos, ya como toda una zona, es fundamental, porque va a generar mayor encadenamiento productivo y que, en un momento dado, eso pueda competir con otras regiones del mundo, sobre todo en el sector industrial que distingue a esa zona”, manifestó.

El director del IDIC expuso que para mejorar la distribución del ingreso en las diferentes zonas del país debe haber crecimiento económico, generar empleo de alto valor agregado y que se encuentre en la formalidad, “para que tengan los trabajadores mejores condiciones laborales y que en conjunto todo sea promovido por una política labora adecuada”.

“Si no hay crecimiento, difícilmente se puede mantener algo de manera sostenible; si hay crecimiento, tiene que ser con empresas formales, tiene que estar marcado en la formalidad y, además, se debe tener un objetivo muy claro de que ese empleo tenga prestaciones y acceso a todos los beneficios de la ley laboral. Finalmente, tiene que estar promovido por una política que garantice un adecuado entorno de negocios. Todos son elementos básicos para que se cree empleo formal, bien remunerado y que eso ayude a la distribución de la riqueza”, enfatizó.

Cabe mencionar que al inicio de año el salario mínimo general llegó a 102.68 pesos al día, mientras que en la frontera norte, por el programa de zona libre del gobierno federal, a 176.72 pesos, aunque sólo aplica para 43 municipios de la región.

Con fuerza

El centro-norte del país, que se integra por Sinaloa, Durango, Baja California Sur y Zacatecas, es la región que presenta el mayor nivel de ingresos en territorio nacional, mientras que el sur-sureste continúa en el rezago.

A marzo de este año, 51.3% de la población ocupada en México gana hasta 2 salarios mínimos (un máximo de 6,161 pesos mensuales), y sólo 3.2%, más de 5 salarios mínimos (arriba de 15,402 pesos al mes).

De las seis regiones del país, el sur-sureste (Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Tabasco, Yucatán, Quintana Roo y Campeche) es la zona con el mayor nivel de sus ocupados que perciben hasta 2 salarios mínimos (59.5%); el centro-norte ostenta el mayor indicador en el rubro de más de 5 salarios mínimos (4.3 por ciento).

[email protected]